"…el obrero de 1830 es capaz de revelarse si se bajan los salarios, pues, concibe fácilmente una situación en que su mísero nivel de vida se ve menos bajo que el que se le quiere imponer, pero no se representa sus sufrimientos como intolerables: se acomoda a ellos, no por resignación, sino porque le faltan la cultura y la reflexión necesarias para hacerle concebir un estadio social en que esos sufrimientos no existan, entonces, no actúa. Dueños de Lyon, a raíz de un motín, los obreros de la Croix-Cousse no saben que hacer con su victoria, se vuelven a sus casas, desorientados, y al ejercito regular no les cuesta sorprenderlos. Sus desdichas no les parecen "habituales" sino, más bien, naturales, son, eso es todo. Constituyen la condición del obrero, no las desprende, no las ve a clara luz y, por consiguiente, se las integra a su ser, sufre, sin considerar su sufrimiento ni conferirle valor: sufrir y ser son para él la misma cosa, su sufrimiento es el puro tenor efectivo de su conciencia, pero él no lo contempla…"
Ningún estado de hecho, estructura política, filosófica, económica, psicológica es suficiente de motivar por sí misma ningún acto. Todo acto es una proyección del para-sí de algo que no es, en concreto, esa es la conciencia de ausencia, de falta, de ayuno que tiene, pero conciencia de ausencia; la fuerza que el para-si realiza sobre su en-si es el acto movilizador, que según miles y miles de condiciones, posibilita un mi-yo-en-el-mundo, la ausencia de una mirada del para-si hacia algún punto en situación, es la nihilización misma de este punto en situación, este punto no existe, por simple ausencia de cosa-informatizada-estática-de-mi-para-si que no puede producir una cosa-informatizada-siendo-mi-sentido.
La idea de que hay malos que manejan a la gente buena, y ésta, por buena, es manipulada por los malos, no sólo me parece repugnante desde el punto de vista intelectual, sino, que además, crea una falsa idea de lo que es la manipulación, como si ésta se tratara de unas pinzas con las cuales se las condujera a las personas de un lugar a otro con tanta facilidad.
No digo que existen ciertos condicionamientos con los que esta alegoría pareciera ser cierta, pero, me parece que es apenas más sutil que una ilusión. Si una mujer, al saber de un futuro encuentro, se maquilla y se embellece para gustar-me, ¿es ella la que manipula ciertas técnicas para llamar mi atención, o soy yo, que al verla tan esmerada en su apariencia, develo que esta mujer esta lista para mi? No me atrevería a llamarle manipulaciones encontradas, esta mujer, al que mi para-si ha descubierto como sentido de búsqueda, es encontrada por mis sentidos como cosa-informatizada-posible-de-posesión, y esto produce mi acto de apropiación, he sido yo cosa-informatizada-posible-de-posesión para sus sentidos, y es en este conocimiento de nuestras faltas, a modo de ausencias o carencias, que nos ha sido posible la posesión. Las realidades son únicas y personales, y donde la esclavitud de decisión está dada, en general, por una cómoda actitud hacia el esfuerzo intelectual.
El mundo no tiene sentido sino en la medida que soy "en" sentido del mundo. Y esto es algo importante para las Relaciones Públicas: "si los individuos plantean sus situaciones como reales, son reales sus consecuencias", y es justamente porque las situaciones son reales en la medida en que un cualquier mi-yo-estático-de-cosa-informatizada, crea realidad al ser el sentido "en" esta realidad, por lo tanto la objetividad y la subjetividad son simples entes categorizadores que juegan en el plano de la moral, de la ética, de la legalidad, más, no son parte de la potencia creadora del ser, a modo de, cosa-informatizada-siendo-mi-sentido.
Explicado de otra manera, cualquier ha-saberse, independientemente de mi finalidad, y aun, suponiendo la posibilidad de una no-finalidad, este ha-saberse, es sabido de manera subjetiva por su receptor, sin posibilidad de una segunda opción. El tema de la intencionalidad en lo referido a lo ha-saberse no concluye, por supuesto, acá, porque, y conociendo la independencia de lo ha-saberse, independencia dependiente de las independencias de los yoes-con, es que mi intencionalidad en lo ha-saberse puede no estar dirigida a que mi público capte lo ha-saberse de una manera que yo lo deseo de antemano, pero si, y por lo menos, mi intencionalidad debe estar dirigida a que mi público no capte lo que no quiero que capte, pues, para que no caiga en el error, y para que lo ha-saberse no produzca, o mejor dicho, para que los yoes-con no produzcan con este ha-saberse una interpretación errónea, es que yo, ya no dirigiendo mi intencionalidad hacia lo que proyecto, por lo menos, debo intencionar lo ha-saberse para que no caiga en la interpretación errónea, es decir, mi fuerza persuasora centrada no en el objetivo, si no más bien, en los no-objetivos.
Otra cosa importante para agregar sobre la libertad es, el tiempo-de-libertad, y tiempo-de-libertad tomando como parámetro el momento en que el individuo decide, en su libertad, actuar de manera liberadora sobre un obstáculo, y es que todo hombre en su existencia está condenado a esta libertad, pero claro, se puede objetar, ¿es que a veces elegimos sin libertad?, y esto parecería ser una contradicción, pues, ¿cómo puedo elegir en ausencia de libertad?, pues bien, estrictamente podemos decir que donde hay elección hay libertad, por lo tanto es contradictorio hablar de ausencia de libertad, pero, esto si tomáramos la libertad de manera realista donde la libertad es una cosa ideal en-sí a la cual puedo llegar, pero, la libertad vista desde la humanidad, de su mundanidad, no es así, y ¿por qué no es así? Pues porque para decidir tiene que haber primero conocimiento, no basta con un sabido ni mucho menos con un no-conocido, y este conocimiento debe ser de dominio del sujeto cognoscente, a modo de apercibido, y es así donde la libertad de decisión ante la cosa-situación comienza a dar frutos.
El tiempo-de-libertad de estudiar una cosa-situación es el conocimiento del no-conocimiento, pues esto es que, en mi tiempo-de-libertad, elijo libremente investigar o no investigar la cosa-situación, pues es en este caso que mi conocimiento de no-conocimiento es justamente el conocimiento que subyace cómplice a la elección en mi tiempo-de-libertad de la cosa-situación de futuro estudio.
Ahora bien, mi no-conocimiento de conocimiento ante mi cosa-situación, abruma mi yo-estático-de-mí, en la situación de mi yo-con cosa-situación haciendo que esta elección, este elegir, devenga en cualquier posibilidad de no-conocimiento del sujeto cognoscente. Pues bien, entonces, es que digo que existe una libertad, y ésta es la de la elección, y en esta libertad es que radica casi toda la mundanidad, si puedo elegir soy libre, y esto es más complejo; porque, pudiendo tener libertad de elección, ¿puedo elegir lo que elijo con libertad?, pues la respuesta es sí, pero, ¿a costa de qué?, pues a costa de hacer subyacer el conocimiento de la cosa-situación.
Y este "a costa de" ¿qué significa? Pues significa un esfuerzo del sujeto cognoscente, una actitud de conocimiento donde el sujeto trasciende; este trasciende como a priori de su experiencia sensible, y contempla la cosa-situación para conocerla, el sujeto embarazado de duda, gesta en su interior contemplativo de cosa-situación en su-yo-estático-de-cosa-situación, para dar a luz la razón de su conocimiento, y en su libertad de elección, desembarazarse de su libertad de lo-elegido.
Para ser más concretos, supongamos un ha-saberse como, "libertad condicional para Maria Julia", supongamos también dicha libertad condicional ajustada a derecho, y digamos que de parte del gobierno tenemos el objetivo que con este ha-saberse, no se genere turbulencias de masas repudiantes y que pase desapercibido para la opinión pública. Pues bien, Relaciones Públicas tiene su ha-saberse y su objetivo, sabemos que Relaciones Públicas debe generar que este ha-saberse tenga la mínima trascendencia, entonces, aprovechando la situación, aprovechando el entorno, Relaciones Públicas recomienda que este ha-saberse, esta liberación se produzca aprovechando la libertad de un tercero conocido como "Omar", estimando que la atención pública se volcará más hacia la liberación de este "Omar", y quedará en segundo plano lo ha-saberse "Maria Julia", objetivo cumplido, claro que vale aclarar que esto es mucho más complejo que este ejemplo, y que puede planearse con mayor comodidad en Estados más previsibles que el nuestro. Ahora bien, evaluando los yoes-con lo ha-saberse, y haciendo coincidir liberación A y liberación B, los sujetos cognoscente tienen libertad de, y a modo de masas repudiantes, elegir cuál despreciar más, pero, ¿cómo juega lo "a costa de"?, pues, su libertad de elegir ha sido respetada, ahora bien, ¿el conocimiento de cosa-situación es, un conocimiento, un no-conocimiento o un sabido?
Y esta respuesta sólo puede darse en el foro íntimo de cada sujeto cognoscente, esta actitud de los sujetos para develar la cosa-situación está fuera de toda posibilidad de coacción externa, es el individuo en su sentir su yo-estático-de-cosa-situación en su tiempo-de-libertad de libre elección.
Ahora voy a pasar a un ejemplo de cómo, la cosa-situación que para todos es igual, en realidad es distinta para cada yo-con, y de cómo en un lugar de diversión nocturna para jóvenes juega lo ha-saberse de Relaciones Públicas. Tomando en cuenta a la sociedad mendocina, en un boliche de la zona de chacras acá en Mendoza, a este boliche no lo voy a identificar por razones obvias.
Las formas de "control social" o de "enajenación" o de manipulación que encontré fueron muy variadas. Por ser uno de los boliches denominados "top", "nice" o "cool" me encontré con un lugar rebalsado de clientes y sobre todo de chicas; una de las características principales es que muchas de ellas eran de las consideradas "las más lindas", ese tipo de chicas que físicamente están a tono con la denominación de belleza esperada por la sociedad. Mucha gente piensa, y de manera errónea, que la forma de control de "calidad" de la clientela de ese tipo de lugares para jóvenes se da de manera prejuiciosa y activa en la puerta de los locales con el denominado "peinado", (suerte de separación de paja y trigo) que realizan los porteros del lugar.
Si bien conozco de lugares donde esas prácticas se dan activamente, no era en este caso el modus operandis del lugar. Sólo el denominado "peinado" se hacia efectivo en la mujeres y hombres si estos no cumplían con una determinada edad o si la ropa no estaba limpia y ordenada, sin importar marcas o tendencias en la moda. Aclarado este punto, comienzo mi relato de por qué se encontraba tanta homogeneidad a simple vista dentro de este boliche si el acceso no estaba restringido, por supuesto las respuestas son variadas y trataré de enunciarlas de manera muy sencilla. Pero antes me referiré a cuales son algunas de las motivaciones por las cuales una persona hace pertenencia en una disco:
- Aumentar el amor propio o la confianza de uno mismo
- Librarse de trastornos emotivos
- Reducir la ansiedad o la tensión
- Hacer valer la independencia propia
- Sentirse descansado
- Librarse del dolor
- Intensificar las emociones
- Aumentar la energía o resistencia
- Hacer que lo acepten a uno como parte del grupo
- Ganarse la admiración o el reconocimiento de los amigos
- Sobreponerse a la timidez
- Huir de la soledad, de los problemas del hogar
- Entrar en comunicación con los demás
- Reducir el tedio
- Conocer algunas facetas de la propia personalidad
- Satisfacer la curiosidad
Como vemos son muchas las características que conllevan a una elección, pero debo aclarar que la motivación que con más frecuencia estudié es la de búsqueda de status, que este lugar daba a sus clientes. Y esta urgencia de un status determinado es la necesidad primordial que este boliche satisfacía, una suerte de mi-yo-en-el-mundo-deseado.
Ahora sí me internaré en algunas consideraciones de aspectos que ayudaban a conseguir este efecto que los mismos clientes denominaban "gente linda".
La arquitectura era una de las claves, como ya dijimos la gente de este lugar como máxima carencia mostraba una necesidad de alto status y de fama local, como primer medida tenemos entonces un lugar con bastante iluminación y haciendo foco en los lugares más visibles y altos de la disco, lugares como la barra principal, elegida por los hombres seguramente como muestra de poder económico, ya que las dos primeras horas después de la apertura es el lugar indicado para hacer sociales ,y por supuesto, ser visto, por las mujeres que se encuentran en una especie de coqueteo (no baile) con su publico ocasional, mostrando que están disponibles, pero eso si, la actitud es siempre de desinterés general, actitud que debemos prestarle mucha atención ya que se ha logrado que el mostrarse desinteresado del mundo también sirva como arma de seducción.
La consigna es "tengo todo controlado, pensado, por eso no me intereso" y esto vale tanto para hombres y mujeres. Volviendo a la arquitectura y, sumando la iluminación, el efecto visual que se produce cuando uno ingresa al local es el de un verdadero paraíso de gente hermosa, tal vez como lo hayan soñado algunos integrantes del WASP o NAZIS, la raza perfecta, la cultura mendocina deseada está ahí, a simple vista. El juego de poder y seducción está armado, las fichas están en el tablero, sólo hay que saber moverlas para sentirse parte del glamour de la noche donde todos somos iguales, iguales y perfectos.
Ahora, ¿qué pasa en ciertos lugares vecinos en espacio pero extranjeros en iluminación? La vidriera de los desposeídos, los menos privilegiados de la herencia genética, en resumen, los feos y feas que llenan las estadísticas y los espacios menos generosos, las penumbras del glamour del sábado por la noche. ¿Hablamos del "peinado"? esta discriminación es natural, funciona sola, no se hace en la puerta, no es malintencionada por los dueños del lugar que gozan con la diferencia social, se da sola, sola y naturalmente por los miembros de estas dos masificaciones muy distintas, naturalmente si una chica se siente fea se va a separar y elegir "libremente" lugares donde se sienta más protegida, esos lugares los da justamente un desnivel de 20 cms, y la mágica luz contaminada de penumbras aunque suene increíble.
Este boliche no estaba lleno de "gente linda" como se pensaba, es que no cualquiera está preparado psicológicamente para ser centro de atención, (a menos que medie un desinhibidor como el alcohol), otra cosa habitual que pasa es que la persona que no se siente a gusto en un lugar no regrese más, pero, no es la idea de ningún empresario que esto suceda, lo que se intenta es recrear un ambiente donde cada uno pueda sentirse lo mejor posible, y para algunos es estar y no ser "demasiado" vistos. ¿Es ésta una práctica calificable de aberrante por parte de algunos empresarios?
La respuesta creo es no, sólo muestran o destacan una parte de la realidad y "ocultan" otra que los que no están interesados en recorrer nunca encontrarán; la arquitectura, el día, la noche también nos dan una forma de manipulación natural, en la que nada podemos hacer porque es inherente a nuestra naturaleza.
Qué es lo que pretendo mostrar, pues, y está claro, mi yo-con involucrado en lo-que-me-rodea genera una conducta de respuesta libre de cada individuo, y para Relaciones Públicas ¿cuál es lo ha-saberse? Pues vamos a ejemplificar con objetivos empresariales, y verán que en este caso Relaciones Públicas transmite lo ha-saberse desde lo en-el-mundo que se genera.
El objetivo principal de Relaciones Públicas en este caso es, como el de cualquier empresa, lograr ganancia, y también, pero principalmente, que lo ha-saberse sea sabido con la intención que antes preveo, lo ha-saberse en estos casos para Relaciones Públicas es, "este es mi lugar", o sea, mi-yo-en-el-mundo deseado. El juego comienza con la intención del lugar, su objetivo, a saber, si el objetivo del lugar es generar un lugar con estatus, debo intencionar mi lo ha-saberse a esa relación de los yoes-con, y lo que significa lugar con estatus en público en pareja de más de 25 años, público en pareja de menos de 25 años, gente sola de menos de 25 años, gente sola de más de 25 años.
El objetivo puede ser el de no parejas, o sea, público que se manifiesta en grupos, con todas las variantes anteriores, cambia también mi estructura edilicia interna y estilos de música entre otros. Si en cambio quiero lugares populares, cambia la estructura funcional desde la disposición interna de los escenarios, la iluminación, los mensajes, la música; si quiero lograr un lugar de relaciones pasajeras y ocasionales, también tengo que hacer cambios en la estructura.
Todas estas formas de "manipulación", y sólo visto desde lo edilicio, música, y luces, o sea, creando ambientes, pueden generar en el público deseado la intención que busca Relaciones Públicas con su objetivo lo ha-saberse, y sin decir una palabra, es decir, que le doy al público lo que pretende encontrar. Y entiendo que pueda objetárseme que, lo que esos lugares ofrecen es, pura "irrealidad", y me veo forzado a responder, lo que los públicos buscan en su mayoría es, y justamente, "irrealidad", (entendida como "lo distinto, fuera de lo común").
Pero ahora es que voy a tratar de que entiendan que tan incontrolable es esto, y de cuánto, aunque esto mueva a risas, tiene una realidad bastante parecida a la que se vive en una Universidad. Y ésta es, el surrealismo que viven muchos estudiantes a la hora de elegir una carrera, como profesores saben, y más aquellos que dan clases en los primeros años, que muchas veces se elige una carrera por el status que ésta genera, por la fantasía de ser alguien a partir de un título, por la creencia popular que ciertas carreras nos harán ricos y poderosos.
Y ahora, y les traslado mi inquietud a sus pieles, ¿hasta dónde es responsable una Universidad de un arquitecto que maneja un taxi?, ¿y es que acaso podemos denunciar a defensa al consumidor que después de 5 años de arduo trabajo universitario, de pagar cuotas o de tener cuantiosos gastos, ser-me abogado, haber-me como abogado, hace de mí el mi-yo-en-el-mundo que motivó mis estudios y esfuerzo? Pues, es que no se puede ser responsable de eso, toda responsabilidad tiene un límite, y es el límite de la individualidad, comprar un boleto de lotería es saberse con un X de posibilidades de ganar, sin embargo, nadie dice, "compre este billete de lotería, casi seguro no ganará", cuando Relaciones Públicas se intenciona con un ha-saberse, no es responsable del acontecer. Por supuesto que existe una ética profesional, y esta ética puede llevarnos a no mentir, a evaluar moralmente los objetivos de la institución a la que se representa, pero la forma en que una universidad, un boliche, un candidato político, cuando no miente y cuando los objetivos no están en contra de la moral, da a partir de Relaciones Públicas su ha-saberse, el momento de libre elección del sujeto, en situación de incorporar lo ha-saberse, su yo-con lo ha-saberse y lo que éste genere a modo de mi-yo-en-el-mundo, no puede controlarse de manera definitiva, acabada; existe una responsabilidad ineludible, una que nos aterra como individuos, y es la responsabilidad de la libertad, esa de la que no podemos hacer desaparecer porque nos subyace, esa que es "en" nosotros y no tiene otra forma de ser-se, sino subyaciendo-me, esa libertad que me condena a tener cuidado de lo que deseo.
Se hace evidente el vicio al que incurro al preocuparme demasiado en cierta virtud ética, y es que no agrega valor al trabajo tener este tipo de reparos, pero, y siendo que la finalidad del mismo no es sólo que sea, sino, que pase las revisiones "técnicas", es que pido disculpa por edulcorar aspectos técnicos con moralinas circunstanciales. En definitiva, el hombre es libre, ¿por libre elección? No. Es libre porque la libertad le es inherente, le subyace, le es pilar fundamental para SER, está condenado a serlo, aunque esto parezca una contradicción, no lo es.
El hombre también es sus circunstancias, porque son circunstancias del hombre las que hacen de este hombre, éste, y no otro hombre en lo que denominamos en-el-mundo. Estas circunstancias ¿puede elegirlas el hombre?, algunas si, otras no; no puedo elegir el siglo que vivo, pero puedo "elegir" la forma del ser-me, y cada forma del ser-se es elegida, consciente o inconscientemente. Y es que es fundamental dirigirnos una mirada un poco con desprecio, sin conmiseración, somos esto que somos porque lo estamos siendo, la vida para el hombre no tiene contemplaciones, no hace excepciones, nuestra mirada a nosotros mismos y a los que queremos las edulcoramos y coloreamos para ser-nos soportables; caer en las aspiraciones del señorito satisfecho es, y en verdad, una gran tentación, y a pesar de las moralinas de turno, parte de la libre elección; por lo tanto, puedo esforzarme en un mundo sin estupidez, pero, hasta incluso este esfuerzo, tiene su limite, ¿cuál? Pues el de no terminar siendo-me estupidez.
Cuando una persona ve un árbol, en realidad no está viendo cosa-árbol, lo que esta viendo es lo que la cosa-árbol produce en él, es lo que Russell llama "realismo ingenuo", y eso es que, como registra Russell en su "Investigación sobre el significado y la verdad", " De esta suerte la ciencia parece estar en guerra consigo misma: cuando más objetiva se cree ser, se encuentra más sumida, contra su propósito, en la subjetividad. El realismo ingenuo conduce a la física, y ésta, si es verdadera, demuestra que el realismo ingenuo es falso. Por lo tanto, si el realismo ingenuo es verdadero, es falso, y por consiguiente, el conductista que piensa estar registrando observaciones del mundo exterior, está registrándolas, en realidad, de lo que ocurre dentro de sí mismo". Y es que, ya no en el mundo de la ciencia, pero si en el mundo de la mundanidad, dónde está la realidad, y pues, la realidad, en este plano, se encuentra en cómo teatralizo mi realidad, y de cómo mi público, yo mismo o mi prójimo, da realidad al espectáculo ingenuo.
En una investigación realizada sobre chimpancés, donde en un cuarto fue colocado un ramo de bananas colgando del techo y una escalera para poder llegar hasta las bananas, cuando fueron introducidos tres chimpancés en esta habitación, uno de ellos, al ver las bananas y estudiar cuidadosamente la forma de llegar a ellas, sube por la escalera y trata de arrancar el racimo de bananas, y es en ese momento que una lluvia grande de agua fría les cae a todos los monos mojándolos y produciendo en ellos una situación no deseada.
Ahora bien, con la repetición sobre los mismos individuos de estudio se logró que asociaran el subirse a la escalera para agarrar las bananas con el baño de agua fría que ninguno quería, y ante la actitud de alguno de ellos de volver a repetir la conducta los otros individuos reaccionaban peleando al primero para que no continuara con la experiencia.
Cuando los investigadores cambiaron a uno de los integrantes por otro individuo que nada conocía de las consecuencias de tratar de agarrar esas bananas, y al descubrirlas trataba de llegar hasta ellas, los otros dos peleaban y maltrataban al nuevo cohabitante para impedirle el acceso a esa comida. La experiencia prosiguió hasta que ninguno de los habitantes de dicho cuarto experimental conociera realmente el por qué de la prohibición de comer de "ese" racimo de bananas, habían aprendido a que no se podía comer de ahí, y respondían agresivamente a quien tratara de allegarse, y siendo que ninguno de ellos conocía los efectos que esto produciría, ya que nunca ellos habían sido mojados por los chorros de agua. Éste es un claro ejemplo de que el realismo ingenuo no nos es, a los hombres, de exclusiva propiedad.
Cuando hablamos de lo ha-saberse en Relaciones Públicas, hablamos de un objetivo que debe tener un sustento lógico y compartido por la ética del momento histórico, ya que, y a la larga, si los individuos no materializan de alguna manera los objetivos de lo ha-saberse, éste, cae por su propio peso de indefensión ante la mirada de su público.
Esto, que a la vista de lectores distraídos parecería una doble moral, no lo es, cuando a un niño lo sorprendemos por primera vez queriendo meter los dedos en los enchufes, podemos y en primer lugar, decirle que no lo haga porque es peligroso, explicar las propiedades y leyes de la electricidad, y sobre la propensión del cuerpo a ser transmisor de la misma, causando daños de gran magnitud en órganos internos con posibilidad de que el niño fenezca si insiste con su empresa; al sorprenderlo en un segundo intento podemos argüir a lo ha-saber de Relaciones Públicas poniendo al individuo en situación, contándole alguna historia de niños que perdieron la posibilidad de jugar, o de que, visitará a sus tatarabuelos de manera adelantada para que desista de sus acciones, al sorprenderlo por tercera vez la coerción (palmada espontánea y contundente), parece ser un idioma universal.
En un sentido seminal, nuestro objeto de estudio, lo "ha-saberse", carece de identidad fáctica en la transmutación concebida a partir de la transpolación que significa el ser-se-sabido en los diferentes entes categorizadores, nuestro ha-saberse no es un objeto real, en todos los casos nuestro ha-saberse es, y sólo como objeto de estudio, un objeto ideal como concepto aristotélico. No con esto quiero adosar a la idea de concepto que tenía Aristóteles, pero si, a modo de propedéutica puede sernos de gran utilidad; nuestro ha-saber siempre es de carácter ideal o de valor, más nunca, y por defecto, puede serlo de una cosa-real.
El gran problema que se nos plantea dentro de Relaciones Públicas es que, nuestro ha-saberse, como cosa, carece de independencia de hecho, la independencia de nuestro ha-saberse es de naturaleza realista, pero en relación con el objeto-cognoscente lo ha-saberse es violado en su virginal estado de ser, la autonomía de una obra es fragmentada y re-naturalizada en su ser-se a partir de que el artista la presenta como su ha-saber, transformándose en su nueva "naturaleza" de ser-se ante la mirada desvirgante de un nuevo ente, esta desfloración que padece la obra al ser develada es de una naturaleza dependiente-independiente del nuevo observador, la independencia de la obra es de carácter Real, la dependencia tiene un carácter homo-mensurado.
La importancia que radica para lo ha-saberse con este conocimiento es que, lo que ponemos en juego es la "verdad" de nuestro ha-saberse al convertirse en lo sabido, es por eso que juzgo necesario para el tratamiento de lo ha-saberse en cuanto a su verdad, un procedimiento criticista en cuanto a "Teoría del Conocimiento", la búsqueda del conocimiento, la búsqueda de nuestro ha-saberse ante la debelación de éste ante su ente categorizador debe ser puramente crítico, ya que, y no siendo esto suficiente, encuentro que esta postura en principio, da mayores expectativas de "vida" de nuestro ha-saberse tal y como lo concebimos.
El criticismo metodológico de Relaciones Públicas está dado a partir del tratamiento de lo ha-saber como supuesto conocimiento y no-conocimiento; en cuanto lo ha-saberse como conocimiento-apercibido y como no-conocimiento-apercibido no radica en mayores problemas ni logros para nuestro tratamiento de lo ha-saberse, pero, para el conocimiento-no-apercibido, y llamo a este grupo todo aquel cúmulo de conocimientos no probados, y para aquellos no-conocimientos-factibles, en estos casos veo como indispensable para Relaciones Públicas el tratamiento de estos casos desde el pragmatismo de la teorética del conocimiento; la justificación que encuentro, y que me parece sostiene de manera satisfactoria esta concepción está dada por la epistemología dialéctica de Juan Samaja, que sostiene, "El estado justifica la lógica", es una concepción interesante que nos hace progresar un poco de aquella concepción kantiana sobre los juicios, pues, si la homo-mensura es inherente al hombre, y el estado es esa "res" que nos engloba como seres, es lícito pensar en un estado-mensura, este concepto de estado de una manera dinámica en cuanto a lo que "estamos", ya que el estado no significa más que lo que "estamos" siendo, estamos-siendo-nos estado en cuanto al derecho, en cuanto a la ciencia, en cuanto a la cívita, en cuanto a la moral etc.
La idea del estado justificando la lógica no es más que el hacer-nos a la lógica, la relación con la lógica es de tipo dinámica ya que los influjos nos rehacen en esta dimensión, así como la relación paternal de Adán con Abel, así como Edipo puede ser hermano de su hijo, como Borgia padre de su nieto, hacemos la lógica que nos hace hacer-nos padres, hijos, hermanos y nietos de ésta; por eso al hablar del ideal de la lógica no puede confundirse con su justificación. Los conocimientos-no-apercibidos y los no-conocimientos-factibles, dada la anterior justificación, son de carácter valorativos, y sólo justificables por el momento histórico, por lo que "estamos", el pragmatismo deberá ser justificado por el objetivo de nuestro ha-saberse.
El estado del soy es parte del estado del ser-me, el estado-del-estamos es creado como acción recíproca de haberme-en-estamos, por lo que el tratamiento de lo ha-saberse debe jugar en la lógica del "estamos", y esto incluso para romper la lógica del estamos, qué quiero decir con esto, y suena paradójico, la destrucción de la lógica del estamos, al devenir una nueva lógica, debe ser abalada in situ por la lógica anterior, más no por la nueva.
¿A que debemos esto?, pues a que debemos sernos en la nueva lógica, y esto necesariamente debe ser captado y aceptado por la lógica del estarnos anterior. El tratamiento de lo ha-saberse en su pragmatismo teorético nos encamina al estamos que justifica su lógica. La controversia puede suscitarse, ante espíritus amplios, de cómo una nueva lógica debe ser-se justificada ante la lógica anterior, pues resulta que sólo hombres de altura pueden lograrlo sin la previa justificación, pero, para las masas, aquellas que lejos están de ser-se en la nueva razón, al no poseer por ellos mismos los elementos necesarios de la nueva estructura de pensamiento, es que nuestro ha-saberse debe encontrar justificación en su primogénito ser-se para llegarles por la emoción y la sensación a la nueva concepción, ya que, y por definición, lejos están de comprender los intrincados mecanismos de la génesis del nuevo ser-se. Donde hay poco sentido común, es un peligro tener razón.
Y esto nos induce a la siguiente afirmación, la del entendimiento de la lógica del público seleccionado, cuando a Einstein, ante una conferencia de prensa sobre la Teoría de la Relatividad, los periodistas le proponen que la explique como para que ellos puedan entenderla y así transmitirla se dice que contestó: Si yo les explico la Teoría de la Relatividad para que ustedes la entiendan, dejaría de ser la Teoría de la Relatividad para ser cualquier otra cosa.
Pues bien, muchas veces, y en Relaciones Públicas, vamos a tener un ha-saberse del tipo al que Einstein se refirió con su "cualquier otra cosa", y es que, lejos de una errónea interpretación con ápices de moralina intelectual, muchas veces, algunos temas no son de dominio público y lejos están de serlo. Para que una persona pueda entender la Teoría de la Relatividad, necesitaría de años de estudio y dedicación, condiciones que no está en la expectativa, y por definición, del público-masa, con lo cual, y no por desprecio a su capacidad sino más bien, y justamente por comprender hasta dónde están dadas sus expectativas de conocimiento, es que en Relaciones Públicas nuestro ha-saberse debe ser recreado a lo que están capacitados para entender.
Saliendo del ejemplo anterior, y como afirman todos los libros de Relaciones Públicas, debemos conocer nuestro público, y ¿por qué?, pues, porque deben entendernos, porque debemos hacernos entender, y esto es, y en todos los casos, lograr un bueno producto con nuestro ha-saber.
De la misma manera debemos entender la mirada dinámica de las Relaciones Públicas, si bien podemos definirla desde una concepción ideal, la fáctica de esta ciencia se da en la transmutación de su lógica ante su ha-saberse, la lógica de Relaciones Públicas es encontrar la lógica, nuestro ha-saberse-manipulado no es más que, el logro de la construcción de un ha-saberse-lógico, este "lógico" es clave, y ¿por qué es clave?, pues porque este "lógico" nos da, y teniendo en cuenta nuestro público, el carácter de necesario; que algo sea lógico que sea así, es que sea necesario de ser-se, debe ser universal, tomando como posible de entender universo a un público específico, y siendo necesario y universal es que será verdadero, verdadero en cuanto a que mi universo lo mensura como tal, pues este sernos-lógica a la nueva-lógica es el resultado de nuestro ha-saberse-lógico.
En este caso vemos como la utilización de estas categorías actuales, lo Universal, lo Necesario y lo Verdadero son parte de la concepción lógica actual, y en nuestra estructura de pensamiento nos parece una imposibilidad que sea de otra manera, pero, así como el ejemplo del haz de luz mirado desde distintos observadores no nos proporciona una respuesta a nuestra lógica universal, necesaria y verdadera, nuevas lógicas sociales pueden en un futuro imantarnos, y en esos casos, y para las nuevas generaciones de hombres masa, la justificación primogénita de ésta deberá hacerse desde la óptica de la vieja escuela.
Cuando una persona está teniendo un estímulo sensorial, están ocurriendo en su interior dos procesos teóricamente distinguibles: uno de ellos es el simple hecho del estímulo llegando a los receptores; el segundo es este hecho enmascarado de los "concomitantes habituales". Analicemos en primer lugar, y de manera poco compleja, la llegada del estímulo.
Cuando vemos un perro, lo que ocurre es, una refractación de la luz, natural o artificial, en la cosa-perro, y cuando ésta llega a mis ojos, una serie de procesos que van desde algún tipo de excitación de nuestros bastoncillos y conos que, por algún proceso que no puedo explicar, lleva esa información hasta alguna parte del cerebro que produce en nosotros la sensación de ver-perro.
Ahora bien, desde un punto de vista científico, yo no puedo decir que esta sensación de ver-perro es, realmente, ver-perro, ya que, por ejemplo, puedo estar soñando y vivir la sensación como real, también como juego de espejos puedo estar viendo reflejos de perro en mi ver-perro, también puede ser otro animal que por la velocidad de su traslación y por juego de luces parecía un perro, más no lo era. La imagen visual jamás es pura, y creemos lo que en principio vemos en virtud de la ley de hábito, o de los concomitantes habituales, y éstas son, que ver-perro conlleva también la expectación de habitual de lo que significa el hecho, si vemos un perro, y éste, sacara de su hocico una lengua de lagarto, y a partir de nuestra ley de hábito, ¿diríamos que es un perro?, si éste además cantara como pájaro, podríamos decir que lo que vemos sensorialmente como ver-perro, es de hecho, un perro; la respuesta es no.
Cuando vemos un perro, esperamos verlo en sus actos habituales, y además, tocarlo y que al tacto parezca perro, que tenga olor a perro, y escucharlo ladrar como perro. Si alguna de estas concomitantes habituales fallan, nuestro juicio sobre el objeto-perro del que estamos siendo objeto de sensación, se corresponde en un error y en una verificación nueva para un posterior enjuiciamiento del objeto de estudio, el vivir en un mundo como el que nos rodea, nos hace tener cierta seguridad de que los objetos tienen cierta estabilidad, todo este tipo de expectaciones, pertenecientes a la inducción, se perfecciona en el individuo por el hábito que transforma la sensación en experiencia perceptiva, y ésta es, en términos generales, una creencia dogmática de las personas en lo que muestra la física y la inducción como probables, y, difícilmente un individuo, siquiera tenga conocimiento de los concomitantes habituales que, y como subjetividad envuelta en el momento de la percepción, juegan un papel importantísimo como valor inferencial del objeto de estudio.
Dentro del estudio de Relaciones Públicas, tanto la ley de hábito, los concomitantes habituales y los valores de inferencia de cada uno de estos concomitantes son de una importancia superlativa, ya que, teniendo nuestro ha-saber, y cuando hablábamos de tener en cuenta el contexto, ya éste contexto tiene nombre de peso propio, ley de hábito, concomitantes y el valor de inferencia de cada uno de éstas; la importancia radica en que, el ver-perro debe oler a perro, ser palpado como perro y oído como perro sino, el objetivo de lo ha-saber cae al no poder ser sostenido por el público, que las cosas estén ordenadas de acuerdo a cierta lógica-esperada nos tranquiliza.
La complejidad que conlleva la comprensión de estos elementos hace del estudio de Relaciones Públicas una actividad, como ciencia, de la que no se pueda generalizar en cuanto al objeto estudiado, cada lo ha-saber tiene su objetivo, su público, y cada público, y en general, tiene su "ley de hábito", con mayor divergencia sus "concomitantes habituales" y en mayor diversidad aun, el "valor inferencial" con que cada concomitante habitual contamina por sobre su ley de hábito de cada hecho.
Existe un dicho popular muy ilustrativo a éste respecto; " no sólo hay que ser honrado, hay que parecerlo", en este dicho están encerradas ciertas estructuras de pensamientos, hábitos de pensamientos, que valen la pena analizar por la riqueza de su contenido.
Por ley o definición, la masa, cuando analiza un tema X, lo hace desde la superficialidad, y esto es, tomar partido y en desafiante postura por cualquiera de las aristas de un X como un todo entendido, comprendido, como un sabido de saberse, y vale preguntarse ¿ desde qué lugar se ampara la masa para defender su punto de vista? Pues, lo hace desde lo que se le "aparece" como bien, y esto es, cualquier cosa. Para dar un ejemplo, es muy sencillo lograr que la masa acompañe cierto tipo de emprendimientos judiciales, a ejemplificar: que los presos tengan trabajos forzados. La ley del hábito nos dice que, las personas que están presas son culpables de algún hecho aberrante, los concomitantes habituales, grosso modo, personas de mal trazo, de poca pulcritud, sucios, mal hablados. Pero, sabemos que no todos son así, por lo tanto, si presentásemos un reo bien presentado, de buena dicción y bien perfumado, los valores inferenciales cambiarían para los receptores de la masa.
Pero el tema que me suscita es el siguiente, teniendo en cuenta los concomitantes habituales, si quisiéramos como parte de un sector del gobierno, por ejemplo, legalizar los trabajos forzados de los reos con el pretexto de que trabajen para la sociedad que los mantiene, ¿qué deberíamos hacer?, pues, por ejemplificar alguna de las acciones, se podría organizar un motín convenciendo a los reclusos de hacer pedidos extravagantes y, editar los pedidos hechos ante las cámaras para luego mostrar esta "realidad" a la masa expectante frente al televisor. Irritar al hombre masa, teniendo los medios adecuados es, en exceso, una tarea relativamente sencilla, sólo debemos captar la atención de los individuos-masa, y apelando a la ley del hábito, mostrar los concomitantes habituales haciendo hincapié en los valores inferenciales que con mayor facilidad logran la ira de las masas expectantes, de ésta manera, nuestro ha-saber, logra el objetivo.
Pero volviendo al hombre masa, que seguramente estaría convencido de que, la prohibición de que reos hagan trabajos forzados es para cuidar a los reclusos, pediría a sus representantes que se revierta la ley, y esto es, porque la masa actúa sin pensar, sin pensar bien al menos, y es porque, lejos de proteger a los reclusos, la prohibición de trabajos forzados en realidad es, para proteger al ciudadano común. ¿y cómo, esta ley, defiende al ciudadano común y no al reo? Pues, porque, las leyes tienen también la función de protegernos de los gobiernos; ¿cómo es esto?, ¿decimos que hay leyes que nos protegen de los gobiernos a nosotros?
Pues si, bastaría un gobierno sin escrúpulos para, y a la hora de necesitar mano de obra barata para la construcción de una carretera por caso, inventara causas a dos mil o tres mil hombres de 18 a 35 años para la construcción de una ruta y al finalizar la obra, dictar el sobreseimiento de estas personas. Este ejemplo sólo nos ilustra que, en general, el hombre masa, y la vendita opinión pública en general, son síntomas de decadencia intelectual más no, el fruto de un pensamiento minucioso, fresco y sin estorbos de anomalías de intuición.
Es importante para Relaciones Públicas conocer de manera minuciosa la ley de hábito que se esconde detrás de nuestro ha-saber para lograr el objetivo planteado, acertar en los concomitantes habituales y hacer una elección precisa de los valores inferenciales, de cada concomitantes, es de vital importancia a la hora de pensar la estrategia de nuestro ha-saberse, "no sólo hay que ser honrado, ‘también’, hay que parecerlo".
La "ilusión del movimiento" es una realidad que debemos tener en cuenta en Relaciones Públicas. Suponiendo por "esto", cualquier situación, el cambio es la alteración del "esto", por surgimiento o desagregación de los diversos componentes que lo hacen ser, tomando el cambio en situación de movimiento, el instante de cambio de componentes suponen otro "esto", que ya no es el mismo, para que un "esto" sea cambio es necesario un estadio en situación para ser producido, por lo tanto, como advirtió Sartre, "el movimiento supone, al contrario, la permanencia, si un esto debiera a la vez ser trasladado de un lugar a otro sufriendo una alteración niega el movimiento ya que supone varios estos en el camino". La ilusión del individuo que no se baña dos veces en el mismo rió, sea porque no es la misma agua, sea porque él ya no es el mismo, produce el efecto deseado para este sistema, esta idea de movimiento tranquiliza la masa, y si a esto le agregamos que esta ilusión de movimiento es realmente vertiginosa, imposibilitan la contingencia de un "esto" estático-metamorfoseante, a un "esto" "dinámico" con imposibilidad de cambio en movimiento pero con la ilusión de traslado a cambio de no parecer el mismo. ¿Cómo logramos esta idea de movimiento y velocidad?, no dejando al individuo en situación estática, todo el sistema, todos los sistemas caen a pedazos con un individuo en "soledad"; pensar-se, es una manera estática de un "esto", donde esto es un yo que soy yo, puesto en situación de estaticidad para analizar-me, a modo de yo-estático-de-mi-yo.
Pues, para alcanzar los objetivos de lo ha-saber, muchas veces el estudio de nuestro público nos impondrá la modalidad de tratamiento de lo ha-saberse en base a esta ley de "ilusión de movimiento", y esto es, lograr la sensación en el individuo de que la corriente ante la que se sumerge es inevitable y por la cual él cambiará, y esto es, borrar la característica que nos da lo "estático", o sea, el individuo en situación "pensante"; como ejemplo de esto podemos dar el de la moda, en cuanto a mi para-si nihilizando lo en-el-mundo a partir del "con", en cuanto teatralización de mi exterioridad, tomando la ley del hábito en este caso, los concomitantes habituales y el valor de inferencia, y habiéndonos referenciado en el SER, TENER y HACER, es que el estudio del logro de mi ha-saber debe alcanzar la independencia del pensar-se forjando el "así debe ser". La "ilusión del movimiento" es, en definitiva, la producción de un en-el-mundo a partir del "con" de lo irremediable, busca que el individuo lo acepte como tal, esta voracidad, a modo de velocidad irrevocable, que debe aceptarse tal y como es y que no produzca un cambio sustancial en el individuo.
O sea, debo lograr individuos que acepten el cambio como irremediable, pero, al aceptar este cambio, el individuo no se ve modificado más que en su exterioridad, ya que, latente, este individuo seguirá con la idea del movimiento para así, aceptar la próxima propuesta de lo en-el-mundo del próximo ha-saberse. Siguiendo con el ejemplo de la moda, el individuo no cambia por la nueva vestimenta, sino más bien encontramos la creencia en una nueva teatralización de su en-el-mundo, esta idea de cambio a priori, es nuestra ilusión.
Puede objetarse que lo en-el-mundo realmente cambia en cuanto a lo "como me ven", y esto es aceptable, pero esta especulación en el individuo es a priori, a modo de ilusión, donde no necesariamente pueda darse de hecho, sólo logramos un individuo que se exterioriza como lo en-el-mundo-que-quiere-ser, pero su ser, no cambia; fijémonos qué pasa con un militar que viste su nuevo galardón, su grado superior, existe una sensación de cambio, y por supuesto vivida como real, más, sigue siendo el mismo en cuanto quiddidad.
Algunas veces, para Relaciones Públicas y para su ha-saberse, y al contrario que "la ilusión del movimiento", encontramos que el cambio debe producirse a partir de un ha-saber de "Todo está bien, todo va a seguir igual"; como veremos, no se puede hablar de Relaciones Públicas si no hablamos de masa, pues, ¿existiría Relaciones Públicas sin la masa?, pues, no tendría sentido de ser, sería un sin-sentido; lograr un nuevo en-el-mundo a partir de un "Todo va a seguir igual" parecería, en esencia, una contradicción, pero, y como dije antes, así como Relaciones Públicas es un sin-sentido sin la masa, es justamente la idea de hombre-masa la que da sentido a esta representación.
Los cambios bruscos aterran la estabilidad emocional, psíquica, social etc. del hombre, por lo que para la construcción de un ha-saberse-lógico serán necesarias las ideas de "Todo está bien, todo va a seguir igual", por el contrario que "la ilusión del movimiento", en ésta, debemos lograr un cambio real a partir de la creencia de permanencia; en un ejemplo, a partir de la conmoción que puede generar en el individuo la idea de "EEUU imperialista", nuestro ha-saberse debe lograr lo en el mundo a partir de, "Si los argentinos fuésemos potencia, seriamos peor que los yankees", esto, juega un doble papel, y veremos; por un lado cambiamos nuestro yo-con a partir de "nosotros seriamos peores"; y en segundo lugar, en definitiva, mi yo-en-el-mundo no pondría en peligro a la humanidad con el potencial armamentístico que poseen, por lo tanto, y siendo que ellos al menos, no son peores que yo, tampoco lo harían ellos, logrando el "todo va a seguir igual".
Existe un cambio real en la estructura del individuo, "ellos" ya no son tan malos, pero, para el hombre-masa, no existe conciencia del cambio, sino más bien, la aceptación de la situación que antes le aterraba por una aparente tranquilidad. La quiddidad, ahora, se aparece como "cambiada", pero nos sospechada por el individuo a partir de su en-el-mundo.
Para algunos tratamientos de lo ha-saberse, el condimento secreto de Relaciones Públicas podría ser "la idea de igualdad" en lo en-el-mundo del individuo, por definición sabemos que los hombres no son iguales, de ahí la idea de esencia del individuo, pero, y a veces, deberemos enmascarar lo ha-saberse bajo este precepto, a saber, "todos somos iguales", aunque sepamos que no es así, ya que no todos somos iguales ante el otro, ni ante la ley, ni ante la naturaleza, al menos de hecho; por ejemplo para Relaciones Públicas internas, es que debemos forjar algunas veces este modelo; y qué se puede buscar con la idea de igualdad, pues la tranquilidad, la paciencia, cierto conformismo en aquellos que ya dieron su máximo potencial o todos aquellos que no son "indispensables" por caso, para una organización, se planteará que dentro de una organización esta idea de descartable es, de organizaciones poco comprometidas con su personal, pero, y lejos de moralinas, sabemos que hay individuos más difíciles de reemplazar que otros, pues, para los más "reemplazables", la idea de igualdad ante su en-el-mundo es de suma importancia para que se sientan imprescindibles, ya que esto genera ciertas actitudes que pueden sernos de utilidad.
En cambio, y para otros sectores u otras situaciones, la idea del "sobresalir" debe redundar en lo en-el-mundo a partir de su yo-con "empresa" para lograr colocar al individuo en la situación deseada, esta idea de "desigualdad" ante lo a sobresalir puede ser atacada desde distintos puntos, por ejemplo el del status dentro de la organización, esta idea de "igualdad" o de "desigualdad" es alimento para ciertos individuos a partir de su "con" por nihilización de su para-si de cosa-situación con la posterior concreción de lo en-el-mundo por ellos pretendido. La idea de "igualdad-desigualdad" puede ser utilizado tanto para provocar como para desestimular ciertos en-el-mundo de los individuos.
La "idea de libertad" y "la idea de masa" juegan un papel muy importante en cuanto lo ha-saberse de Relaciones Públicas, y es que las posibilidades son múltiples, también como en todos los casos anteriores, puedo utilizar la "idea de libertad" para lograr un acto liberador en algún individuo en situación, pero también puedo lograr una masificación a partir de la "idea de libertad"; según corresponda, la "idea de masa" puede dejarme ante un en-el-mundo del cual puedo creer no poder salir, o por el contrario, justamente este tratamiento puede lograr la activación del individuo para lograr la "idea de libertad", la clave está en el estudio del ser-con que redunde lo en-el-mundo del individuo para, y como resultado de la tesis previa, producir un ha-saberse que "garantice" nuestro objetivo.
Para Relaciones Públicas las verdades son circunstanciales, y esto, ¿qué quiere decir?, pues, que dependen de las circunstancias, no más que eso; por supuesto que desde el universo de la Filosofía, de la razón, podemos decir, "Nuestras pasiones son la vegetación que cubre la roca desnuda de los hechos", y en este caso Nietzsche nos daría la razón pero, y muchas veces, el tratamiento de un ha-saberse deberá verse atraído por el ideal realista de "la verdad es una".
Y ¿por qué?, pues, será la masa la que nos justifique algunas veces este tipo de procedimiento, y es que para algunos objetivos será necesario que esto sea así; la relatividad de la verdad muchas veces puede servirnos para lograr en el individuo una situación de yo-pensando, o sea, un para-si-estático-de-si a partir del "con" al que fue expuesto, esta relatividad de lo que denomino "verdad", y por ejemplo, puedo lograrla por caso, "terrorismo", si nuestro público fuese el pueblo de los EEUU, pues bien una verdad "única", "los terroristas quieren aniquilarnos, o son ellos, o nosotros", pues éste fue el tratamiento de prensa oficial de este país ante esta situación; ahora bien, pero con el mismo tema, y teniendo un ha-saber en nuestro país, "mantener el sentimiento anti-yankee", ante toda la opinión pública que adhiera a la anterior postura, el tratamiento de la verdad debería ser de tipo relativo, o sea, poner al individuo ante otra realidad que proponga un pensamiento, y sería "8 millones de niños murieron desde 1990 hasta el 2000 por el bloqueo americano", esto no hace que una persona cambie su postura contra el terrorismo, pues lo que hacemos es poner a la presunta víctima en situación de victimario, al quedar las dos partes en igualdad de condiciones, atacante-víctima, logramos en apariencia que los individuos queden replanteando sus pensamientos.
Una cosa importante para tener en cuenta, primero, el tratamiento del hecho, segundo, la sensación del hecho. No es parte de Relaciones Públicas el tratamiento del "hecho en sí", las verdades de hecho, y ¿a qué me refiero con esto?, pues bien, por caso, ante un crimen, ¿quién se encarga del tratamiento del hecho?, pues la policía, sus peritos son los que determinan qué paso, un juez determina lo que ha ocurrido en un hecho; ahora bien, de que se encarga Relaciones Públicas entonces, pues, del tratamiento de la sensación del hecho, y es en esto que si existe un dinamismo del que no podemos despreciar, este dinamismo nos da, según nuestro ha-saberse, según nuestro público, la "libertad-determinada" del tratamiento, "libertad" en el sentido de que no podemos cegarnos ni que las verdades son únicas ni que son relativas; "determinada" en el sentido de que es nuestro público quien nos define, nos devela la mejor manera de presentarlo para lograr los objetivos de nuestro ha-saberse.
Existen otras prerrogativas de importancia tales como "El gusto", "El gusto del no gusto", "El gusto de lo distinto", "La ilusión del orden", "La ilusión del caos" etc. que son importantes para profundizar, pero, serán reservados a otros estudios, creo que por el momento, y para el objetivo de este trabajo, con lo antes expuesto, es suficiente para entender la esencia.
Para ir finalizando con este trabajo, no me quiero guardar una consideración creo importante, muchas veces he visto y comprobado que la gente, en su generalidad, la masa, no sabe a qué nos dedicamos, muchas veces se piensa que el relacionista público es aquella persona que está para tener siempre una sonrisa, el que nos palmea y figura en todos los eventos, el que se codea y conoce los nombres de personas importantes pero, que no hace "nada", sólo basta un buen traje caro y una linda corbata para ser relacionista público, estar en todas las fiestas y conseguir "cositas" para los huéspedes de nuestra institución, esta es la idea de la generalidad, ahora bien, esto es una generalidad y esto no me molesta, y ¿por qué no me molesta?, pues, es exactamente esta visión la que creo necesaria para poder hacer tranquilos nuestro trabajo, si llegara a conocimiento de la masa el por qué de nuestra función, si lograran conocer cuáles son nuestros objetivos, pues nuestro trabajo se vería afectado por un prejuicio que nos haría mucho más difícil nuestra labor. La verdadera razón por la que un relacionista público debe estar en los rincones que nadie ve es ésta, si "saben" cuál es nuestro trabajo, y nos ven cerca del hecho, pues pueden dudar de la "veracidad" de sus sensaciones, y esto, es un riesgo que no podemos correr. Que piensen que somos los que tenemos suerte, los que apenas trabajamos, los que nada podemos decir más que de obras de teatro, reuniones, cómo comer, cómo ubicarnos; que parezcamos los sirvientes mimados de la empresa es justamente nuestro ha-saber-propio que debemos estimular, los que "por algo deben estar, más no se por qué", ese es nuestro primer objetivo en Relaciones Públicas dentro de nuestra organización ante la masa; los dóciles, los buenos, y por sobre todas las cosas los "inofensivos"; esta es la clave para poder caminar la empresa y que la gente no cambie de tema cuando está desayunando, cuando están en los baños, esperando para irse o en alguna cena de fin de año. Deberemos conformarnos con alguna prima a fin de año, y el guiño de algunos directivos que sí saben cuál ha sido nuestra función; para el resto, que sólo les parezcamos buenas personas, está bien.
En cuanto a la finalidad de este ensayo, espero sea de ayuda para estimular nuevas visiones de Relaciones Públicas en los alumnos y en la currícula de la carrera, y por sobre todo, provocar una actitud positiva hacia la investigación de nuestra ciencia.
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Leo Araya.
Licenciado en Relaciones Humanas y Licenciado en Relaciones Públicas.
Universidad Champagnat – Mendoza – Argentina.
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