TRATAMIENTOS ESPECÍFICOS EN HOMBRES TRANSEXUALES (M a H)
Tratamiento / intervención | Características principales de cada tratamiento o intervención | |
MASTECTOMÍA SUBCUTÁNEA o MEDIANTE REDUCCIÓN CUTÁNEA | • La obtención de un contorno pectoral masculino es de suma importancia para el transexual masculino (M a H): de hecho, suele ser la primera cirugía a la que se someten los hombres transexuales, para sentir un aspecto más adecuado a su identidad de género y facilitar por ende su adaptación social. • Dependiendo de cada cuerpo, puede ser necesaria una reducción cutánea (mediante desepidermización de un anillo de piel alrededor de la areola y suturando el círculo exterior mayor al círculo interno menor). Si, por el contrario, el ,paciente tiene poco tejido mamario y una piel elástica, bastará con una mastectomía subcutánea (mediante incisión semi-areolar simple) | |
HISTERECTOMÍA y OVARIECTOMÍA | • Consiste en la extirpación de los órganos reproductores y de las gónadas (útero y ovarios), eliminando la producción hormonal de origen biológico y favoreciendo el desarrollo inducido por la administración de andrógenos. Es muy recomendable extirpar los órganos reproductores y gónadas (ovarios) a transexuales masculinos (M a H) después de una transición exitosa al rol masculino, ya que estos órganos en transexuales masculinos tratados con andrógenos muestran similitudes con ovarios poliquísticos, que son los que con más probabilidad se malignizan. | |
CIRUGÍA DE REASIGNACIÓN DE SEXO Metaidoioplastia y Faloplastia. | • Metaidoioplastia: es una alternativa a la reconstrucción de un falo (faloplastia), que se realiza alargando la uretra hembra al glande del clítoris parcialmente liberado y estirado. Este procedimiento permite la construcción de un microfalo. Es una técnica cada vez más solicitada por transexuales masculinos (M a H), ante los riesgos e incertidumbres que provoca todavía la intervención quirúrgica de faloplastia. • Faloplastia: construcción de un neofalo. La intervención es muy compleja y requiere de varias fases: vaginectomía, uretroplastia (alargamiento de la uretra), escrotoplastia, colocación dé prótesis testicular y faloplastia (mediante una solapa libre vascularizada del antebrazo). | |
TERAPIA DE SEXOLOGÍA TRAS LA CIRUGÍA DE REASIGNACIÓN DE SEXO | • Liposucción de caderas, muslos y nalgas, siempre valorando los casos de cada paciente mediante una previa evaluación psicoterapéutica que determine la situación personal de angustia. |
Fuente: Propuesta para la cobertura sanitaria pública del tratamiento clínico integral de reasignación de sexo de personas transexuales en el M. Salud (comunidad de Madrid) y Transexualidad, un repaso médico.
Acerca de las cirugías de reasignación de sexo, el Dr. Belluscio hace una observación por demás interesante, ya que plantea que los avances de la ciencia, en especial de la técnica quirúrgica, demostraron que, sin perjuicio de mantenerse el sexo cromosómico y gonadal, se dé a los órganos sexuales externos la apariencia del sexo sentido, en la medida que ello resulte físicamente posible mediante cirugía plástica. Si bien no se ha llegado aún a una modificación de sus órganos internos, no es ilusorio pensar que en futuro también puedan ser cambiados mediante la extracción de las gónadas de un sexo y el trasplante e implantación en las del otro. Sería aventurado pronunciarse ahora sobre la posibilidad de modificación del sexo gonadal, y, ¿por qué no?, del cromosómico.[20]
Realizaremos ahora, las consideraciones acerca de la transexualidad relacionadas con nuestro derecho teniendo en cuenta tanto las normativas vigentes como la evolución jurisprudencial.
En el marco legal, las alternativas son al nacer, ser inscripto como hombre o mujer, inscripción que en principio no puede ser alterada. Ahora bien, ¿qué sucede cuando nos encontramos ante una persona que exteriormente representa un sexo, pero internamente siente y está convencida que es de otro? En este aspecto, rige la ley 17.132, que en el inc. 4º del art. 19 prohíbe intervenciones quirúrgicas que modifiquen el sexo o que provoquen la esterilización sin que exista indicación terapéutica perfectamente determinada y sin haber agotado todos los recursos conservadores de los órganos reproductores (art. 20 inc. 18), salvo que sean efectuadas previa autorización judicial, sin establecer los criterios o pautas a los que ésta debe ajustarse, razón por la cual resultarán aplicables principios, valores y normas de jerarquía constitucional
Asimismo, desde el derecho penal, la intervención quirúrgica de cambio de sexo no está permitida en nuestro país, el artículo 91 del código penal reprime con reclusión o prisión de tres a diez años a los autores de lesiones que determinan la pérdida de un órgano o de un miembro, del uso o de un órgano o de un miembro, o de la capacidad de engendrar o concebir.
Para que se dé curso a la petición de cambio de sexo, el juzgador ha de valerse de diversos medios de prueba, que corroboren que el solicitante sea efectivamente transexual, que este psicológicamente apto para afrontar un proceso que tiende a adecuar su cuerpo a su mente. Los medios probatorios que generalmente se utilizan son informe socio ambiental, pericia psicológica-psiquiátrica, dictamen médico forense, declaraciones testimoniales, entrevista personal, prueba documental y toda otra conducente a ratificar en los hechos el sentimiento de no pertenencia al cuerpo que padece el transexual.
Dicha autorización judicial que afortunadamente es cada vez más frecuente en nuestro país, donde la evolución ha logrado que de entienda que la persona, en cuanto ser humano, "tiene derecho al reconocimiento de su personalidad". En este sentido sostiene que la persona es única e idéntica sólo a sí misma. La libertad, nos dice, "permite a cada uno elaborar intransferiblemente su propio proyecto de vida, su existencia". La libertad, vale recordarlo, supone un constante proyectar. Tales son las palabras del Dr. Hooft, un precursor en el dictado de sentencias que dan lugar a las intervenciones.
Resulta argüible que negar a una persona el derecho de modificar su sexo, y una vez modificado de rectificar su acta de nacimiento y de cambiar su prenombre, implica desconocer su derecho a la privacidad garantizado por el artículo 19 de la Constitución Nacional y otros valores legal, constitucional e internacionalmente protegidos, como el derecho a la identidad personal, al nombre, a la no discriminación y a una salud integral.
Respecto al derecho a la identidad personal, no es sólo el ejercicio de la libertad del transexual lo que se debe tener en consideración y proteger jurídicamente sino, además, otros derechos fundamentales como son su identidad, su bienestar y su intimidad.
La identidad personal, tanto en su aspecto estático como en el dinámico, es un derecho natural del ser humano. Es nada menos que el "ser uno y no otro". Es la verdad en que consiste cada cual, su realidad biológica y su compleja personalidad. Cada ser humano es "uno mismo", tiene una trayectoria de vida diferente de la de los demás, la que se vuelca en una biografía única y singular. Este derecho fundamental a "ser uno mismo" integra, tal como se ha señalado, la dignidad personal junto con la libertad. Proteger la dignidad de la persona humana significa, por consiguiente, tutelar las decisiones libres y la identidad de cada cual.
El derecho del transexual a su identidad sexual, es uno de los aspectos que integran el concepto genérico de identidad personal. La cual entraña una inescindible unidad psicosomática, con múltiples aristas de diversa índole vinculadas entre sí, configurando una propia manera de ser, con aspectos estáticos y dinámicos, que conlleva la necesidad de protección jurídica a dicha identidad real.
El nombre es el elemento más común entre todos aquellos de carácter estático que configuran la identidad personal. El nombre, en efecto, se constituye como el primer elemento al cual acudimos cuando deseamos identificar a una persona.
El derecho al bienestar es un derecho que ensancha el contenido del tradicional derecho a la salud. Lo enriquece y amplía. En efecto, poseer salud no es sólo carecer de enfermedad. El concepto salud es integral, pues comprende, además, tener adecuadas condiciones de vida en el campo del trabajo, del equilibrio emocional, de vivienda y vestido, de la calidad de vida, en general.
Por lo expuesto, no sólo son los derechos a la libertad y a la identidad los que se deben proteger jurídicamente tratándose de la persona del transexual, sino también su derecho al bienestar, a "sentirse bien", a poseer una adecuada calidad de vida.[21]
Sostiene Bidart Campos que En una democracia constitucional, en la que la dignidad y el valor de la persona humana ocupan un lugar prioritario y central, dicha dignidad exige que se respeten las decisiones personales, el propio plano o proyecto de vida que cada cual elige para sí, en la medida en que no perjudique a terceros, ni afecte al bien común; la intimidad y privacidad (el right of privacy de los anglosajones) es un aditamento de la dignidad, de manera que, en nuestra filosofía constitucional, el principio de autonomía personal se halla unido indisolublemente a la dignidad…"
También expresa este autor, que respecto del derecho a la identidad sexual, visto desde la Constitución, puede decirse que a partir del reconocimiento de todo ser humano como persona (art. 2 Convención Americana sobre Derechos Humanos, con relación al art. 75 inc. 22 CN, texto de 1994), surgen los derechos de la personalidad humana, entre los cuales el derecho a la identidad sexual ocupa un lugar relevante, considerado como un importante aspecto de la identidad personal, en la medida que la sexualidad se halla presente en todas las manifestaciones de la personalidad del sujeto.
Si bien el reconocimiento de estos derechos hoy se muestra como una realidad uniforme, el camino de la jurisprudencia en este sentido, no ha sido pacifico, pero afortunadamente, ha evolucionado en forma favorable.
Siguiendo a la Dr. Graciela Medina, podemos mencionar que la evolución de la jurisprudencia en nuestro país reconoce tres momentos. En un primer momento, la postura mayoritaria rechazaba la posibilidad de cambio de sexo argumentando que si bien los factores que determinan la sexualidad pueden resultar discordantes, hay que tener en cuenta que el único factor que se mantiene invariable en el tiempo es el sexo genético, por lo tanto, ha de ser este el que prevalezca. Además, la justicia no puede alterar la naturaleza misma de las cosas. En esta etapa, si bien se reconoce la existencia de un conflicto en la personalidad, se opta por no autorizar las medidas que puedan resolverlo.
Por otra parte, sin explicar razones suficientes, se le concede preferencia al elemento genético -el menos visible de todos- en desmedro de otros factores vinculados directamente con la vida de relación, como el anatómico y el psicológico con el consiguiente desmedro en la calidad de vida.
Como primer antecedente encontramos un pronunciamiento del juzgado civil N° 19 en fecha 30/03/1965 donde el Dr. Bunge Campos denegó una petición para reconocer judicialmente un cambio de sexo.
Posteriormente en 1974, el Juzgado en primera instancia Civil N° 14 de Capital Federal negó la autorización para efectuar una intervención quirúrgica bajo el fundamento que "…se está en presencia de un sujeto psíquicamente desequilibrado y de conformación morfológica perfectamente masculina; sus angustias y sus inclinaciones por el travestismo y sus peculiaridades de conducta que lo sitúan en el transexualismo, tiene origen en desviaciones eminentemente psicológicas y dado que la operación cuya autorización se solicita no transferiría la libido del paciente a su ubicación normal, corresponde no conceder la autorización judicial."
En esta etapa podemos citar el fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, sala E, en autos "P.F.N" con fecha 31/3/1989 donde a una persona transexual, intervenida quirúrgicamente en el extranjero, logrando rasgos morfológicamente correspondientes al sexo femenino, la Cámara por mayoría denegó la solicitud de cambio de sexo y la consiguiente modificación de los datos en la partida de nacimiento. Es aquí donde, votando en disidencia, el Dr. Calatayud aceptó la modificación del sexo.
En un segundo momento, se admite el cambio de sexo pero en todos aquellos casos en los que existe una patología biológica (v.g. síndrome de Klinefelter entre otros) de la que deriva una confusión o falta de determinación del sexo. Se ha señalado con toda lógica que en estos casos, en rigor, no hay cambio de sexo sino de determinación de un sexo ambiguo.
Por último, encontramos el tercer momento, en que encontramos casos que autorizan el cambo de sexo sin que exista una patología previa, es decir, en individuos que no presentan ambigüedad física.
A partir del voto en minoría del Dr. Calatayud, como integrante de la sala E de la Cámara Nacional Civil, se produce un punto de inflexión. Se va generando a partir de entonces una postura de mayor amplitud que desemboca en una mayor receptividad a este tipo de casos. Entre los principales argumentos sostenidos a favor de admitir el cambio, podemos citar:
Necesidad de brindar protección jurisdiccional a los transexuales que se han sometido a una operación quirúrgica -asumiendo una situación absolutamente irreversible- adecuando así su sexo morfológico con el psíquico
No existe una noción unívoca de sexo y sí factores tales como los cromosomas, la composición gonadal, la hormonal, los órganos sexuales internos, la apariencia genital externa, las características sexuales secundarias, la y la identidad sexual. En situaciones de discordancia entre éstos, corresponde otorgarle primacía a los factores anatómicos y psicológicos[22]
Si bien la autorización de cambio de sexo es frecuente en nuestros estrados tribunalicios, una situación que sigue generando polémica es la modificación de partidas de nacimiento y si debe o no quedar registro del sexo y del nombre con los cuales originalmente estaba inscripta la persona. Vale decir, acerca de que extensión tendrá la rectificación de nombre y sexo.
Parece importante destacar que el cambio de nombre es una consecuencia accesoria de la decisión principal de adecuar el sexo, que como hemos visto, requiere de un proceso irreversible.
De desestimarse la pretensión de modificación de los datos registrales, como así también de la emisión de un nuevo documento de identidad, no solo se estaría privando a la persona del derecho a su desarrollo personal integral, sino que además de la estaría exponiendo a situaciones de discriminación social. [23]
La cuestión planteada, presenta diversas variables, una radica en los casos en que la cirugía fuera practicada en Argentina, otra, en los casos de cirugías realizadas en el extranjero y otra, en los casos en que no mediare cirugía, como el que se menciona a continuación
En el comentario al fallo de la Juzgado Crim. y Correc. Nro. 4, Mar del Plata, con fecha 10/04/2008, la Dra. Fernández expone que numerosos derechos humanos constitucionales se entrecruzan y conmueven ante la condición de transexualidad. Entre ellos destacamos los derechos a la identidad y al nombre; el derecho a la salud, en la clásica definición de la OMS como un "estado de completo e integral bienestar físico, mental y social". Indudablemente también el derecho a la vida digna, preexistente a toda legislación positiva y respecto del cual los restantes valores tienen siempre carácter instrumental. En conexión con este derecho a la vida digna, la esperanza de poder gozar de una vida mejor: "la esperanza también es un derecho", emparentado con los derechos personalísimos. En la disyuntiva de la transexualidad, el cuerpo sería así solo una condición necesaria para el desarrollo de la presencia no corporal, que lo trasciende. Finalmente, el derecho a la intimidad, que exige el respeto a las conductas autorreferentes (art. 19 CN). Este derecho adquiere un peso específico trascendente en el fallo, al considerar el Juez que acreditada científicamente la existencia cierta de un caso de transexualidad, es la persona a través de su consentimiento informado y libre quien determina la decisión a adoptar. Vemos como la entidad reconocida a la propia elección personal se condice, en una lógica perfecta, con aquella aclaración liminar que formulara el Juez de considerar a la persona como "el punto de partida" de su decisión.[24]
En este pronunciamiento, se trató justamente de armonizar el sexo registral —atinente a la identificación— con el sexo psicosocial experimentado por T. durante largos años de su vida. Este deslinde entre conceptos y derechos demuestra la pertinencia de la solución dictada, apareciendo así justificada la posibilidad de la sola modificación de la documentación registral, independientemente de la adecuación sexual
El tema central de este fallo ha sido sin dudas, la modificación registral y aceptación de cambio de nombre de la amparista, con prescindencia de la intervención de reasignación sexual. El cambio de nombre de la persona transexual apareció hasta ahora contemplado en los repertorios jurisprudenciales como una consecuencia de la sentencia que autoriza la mutación sexual a través de la pertinente operación. Sin embargo en esta ocasión el Juez entiende que cuando por razones médicas u otras atendibles no se haya podido practicar la intervención, cabe priorizar el sexo social y psicológico por sobre el físico o morfológico. En realidad, como bien se aclara en la sentencia, no se trata de un "cambio de nombre" sino del reconocimiento de un nombre que ya pertenece a la persona en el plano de las relaciones familiares, sociales, cotidianas, en su propia identidad.
Respecto a las peticiones de cambio de nombre, habiéndose realizado la cirugía en el extranjero, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, en fecha 21/03/2007 se pronuncio al respecto, sosteniendo que "El dato cromosómico, aunque importante, no es definitivo para determinar el sexo y ello hace que no sea el único factor a tomar en cuenta a la hora de resolver cuestiones como la planteada, tendiente a obtener el cambio de nombre de masculino a femenino" y por consiguiente "Corresponde hacer lugar a la modificación registral del solicitante, dado que el mismo ya ha dispuesto de su propio cuerpo al someterse a la intervención quirúrgica adecuadora y paralelamente castradora, sin que ello haya traído en el largo tiempo transcurrido una cambio disvalioso del problema psicológico, como el arrepentimiento de la determinación tomada o el deseo de readaptar nuevamente sus genitales y cuerpo al sexo originario" (del voto del Dr. Roncoroni)
El Dr. Roncoroni hace también una observación de suma importancia en atención al ordenamiento aplicable cuando menciona "…la carencia de una norma expresa que regule el fenómeno transexual no impide cubrir ese hueco o vacío legal de la mano de las normas de nuestra Carta Magna (arts. 16, 19, 33 y principios superiores que fija su Preámbulo) y de aquellas contenidas en tratados y convenciones internacionales de derechos humanos, y que, de conformidad con los arts. 31 y 75 inc. 22 y 24 CN, integran el bloque de constitucionalidad…"
Por su parte, el Dr. Genoud sostiene que "La conducta dirigida por el acto a obtener la rectificación de sus datos en la partida de nacimiento es producto de un obrar autorreferente, autodeterminado y voluntario que no daña a terceros, no hallándose justificativo alguno que le vede obtenerla."
El Supremo Tribunal resolvió hacer lugar al recurso extraordinario interpuesto, revocando la sentencia impugnada y disponiendo la modificación de aquella parte del acta de nacimiento en que se consigna el sexo de la interesada, debiendo corregirse su asignación como varón e inscribírsela como perteneciente al sexo femenino. Consecuentemente, se dispondrá el cambio de su nombre, debiendo anotársela con el de "B". De todo ello se dejará constancia en nota marginal, a la que tendrán acceso quienes demuestren un interés legítimo, o en caso de encontrarse afectado el orden público, o de tratarse de actos jurídicos en que el género de la parte interesada deba ser indefectiblemente considerado. También se dispondrá a favor de la peticionante la emisión de un nuevo documento de identidad, ahora a nombre de B. C., sexo femenino, repitiendo sus demás circunstancias personales, y se rectificarán dichos datos en toda documentación de reparticiones públicas o instituciones privadas, según requerimiento de la interesada y en la medida en que ello fuera razonable. Previo a todo ello, a través del Tribunal de Familia interviniente se procederá según lo establecido en el art. 17 de la ley 18.248, librándose los respectivos oficios a los Registros de la Propiedad, tanto de la Provincia de Buenos Aires como de la Ciudad de Buenos Aires, con relación a "H. C. C. ", con cita de su documento de identidad. Se omitirá la publicación en los diarios a que se refiere dicha norma, por la índole de la cuestión y por afectar intereses privados sumamente sensibles (art. 289, C.P.C.C.).
Acerca de este resolutorio, existen cuestiones interesantes a tener en cuanta, a saber, que la modificación de los datos de la peticionante, no tendrá efectos retroactivos, sino que operara hacia el futuro, y tal conclusión es lógica, en pos de no alterar las relaciones paterno – filiales y demás relaciones familiares. Por otra parte, el reconocimiento de los derechos del transexual en lo atinente a su elección personal, al respeto que se le debe brindar como persona, a su derecho a la identidad, consagrado en normas tanto nacionales como internacionales.
En igual sentido se pronunció el Juzgado Civil y Comercial Nº 4 de Rosario el 05/03/2007 en autos D.B., S.D. s/información sumaria
Un punto que reviste cierta conflictividad es acerca de la modificación de datos personales, parece acertada la resolución mencionada ("se dejará constancia en nota marginal, a la que tendrán acceso quienes demuestren un interés legítimo, o en caso de encontrarse afectado el orden público, o de tratarse de actos jurídicos en que el género de la parte interesada deba ser indefectiblemente considerado") , ya que de este modo se salvaguarda el derecho a la intimidad de la persona que ha logrado adecuar su sexualidad, como así también, se atiende a las múltiples posibilidades que se pueden llegar a presentar en el futuro, como por ejemplo, un intento de adopción.
Por último, cabe considerar que sucede con el matrimonio en casos de transexualidad. A su respecto, podemos diferenciar dos grandes posturas:
1.- Por un lado, aquellos que consideran que esto no es posible basándose en el factor biológico, entienden que aún habiéndose producido una intervención quirúrgica, el transexual cromosómicamente conserva el sexo de origen. De lo que surge, que una modificación registral, no completa el requisito de la diversidad de sexo del art. 172 del Código Civil. De seguir este criterio, el derecho del transexual se limita a ver reconocido el derecho al cambio de nombre únicamente.
2.- Una segunda corriente interpretativa da preferencia el sexo psicológico. Desde esta perspectiva, sería inevitable el reconocimiento a transexual del derecho de contraer matrimonio con personas de sexo cromosómico idéntico. Otra solución, implicaría una violación del derecho constitucional de casarse (Art. 14 y 20 CN) ya que no podría hacerlo con nadie y se crearía una categoría de personas de sexo indeterminado con capacidad reducida.
En este sentido, el Juzgado de Primera Instancia N° 11 de Mar del Plata, en la causa 22698/05 al resolver una solicitud de cambio de identidad que "Si la justicia, la inscribe (a la peticionante) en todos los registros como de sexo femenino, podrá adoptar hijos como tal, gozar de la licencia por maternidad, a los efectos de relacionarse con el adoptado, gozar del beneficio de lactancia, para poder asistir – en el caso de bebes o menores- a la alimentación en la primera etapa, podrá contraer matrimonio sin posibilidad de procrear y gozar de todos los derechos que de tal instituto se generan a su favor, trabajar conforme a la legislación que regula el laboreo de las mujeres, y así, infinitamente, porque quien puede l mas puede lo menos y porque la asistencia jurisdiccional debe ser plena, sin retaceos, so riesgo de no solucionar jamás el conflicto del justiciable."
En el estado actual, esta cuestión continua abierta a diferencia de supuestos de intervención quirúrgica y de rectificación de datos personales, donde los diversos pronunciamientos judiciales han venido a suplir el gran vacío legal al respecto. Las posturas anteriormente planteadas, surgen de opiniones vertidas por los jueces en ocasión de resolver sobre planteos de rectificación de datos o intervención quirúrgica, quizás como forma de anticiparse a las posibles vicisitudes que se podrían plantear en un futuro cercano.
Entrevistas
Introducción:
Con motivo de la realización de la siguiente monografía se encaró la posibilidad de contar con la palabra de distintas personalidades, que, a partir de su experiencia, tanto profesional, como personal, nos dieran su opinión de la problemática que abordamos en este trabajo; es por eso que luego de una meticulosa selección de actores, los cuales podrían llegar a dar una acabada y real explicación de las circunstancias que rodean este fenómeno y dado que queríamos darle un enfoque desde distintos ángulos, como ser: el jurídico, social, médico y psicológico, entre otros.
Llegamos a la conclusión que, contar con la palabra de un Médico Forense, un Psicoanalista, una Sexóloga y un Individuo Transgénero; daría al trabajo una mejor perspectiva de las vivencias, sufrimientos y circunstancias por la que traspasan este tipo de personas.
Muchas de las preguntas serán repetidas o al menos se harán de la misma forma a los diferentes profesionales a fin de lograr desde su visión una diferenciación en el criterio científico, que es, en definitiva, lo que busca lograr esta serie de entrevistas.
A la finalización del mismo, haremos una Conclusión de las Entrevistas, en la cual expresaremos nuestro punto de vista, parecer, y realidad de la situación planteada.
A continuación, y para de algún modo, marcar las pautas generales de las entrevistas, pasaremos a explicar el sistema propuesto para las mismas:
A.- Médico Forense:
Tomando como base su experiencia personal, se confeccionarán algunas preguntas, conforme la situación medico-legal por la cual se da como forma de vida tal desviación, la percepción del síntoma, sus variantes, los aspectos más relevantes desde el punto de vista médico, el aspecto desde la sexología forense y su opinión personal.
B.- Psiquiatra:
Desde el enfoque que permite abordar esta desviación de la conducta, se le harán algunas preguntas relacionadas a la desviación de las conductas que presenta el individuo que padece tales síntomas, como es su entorno, sus vivencias, sus miedos, sus fobias, el rechazo de sus seres queridos y su opinión personal.
C.- Sexóloga:
A partir de esta perspectiva, le haremos sendas preguntas, a fin de examinar al individuo desde siguiente punto de vista: su relación con su sexo (el propio), la relación con su mismo sexo, la relación con el sexo opuesto, distintas etapas del crecimiento (como las vivió), su capacidad para relacionarse con los demás a partir de ese crecimiento, pautas de superación de los conflictos y su opinión personal.
D.- Un Transgénero:
Habiendo tomado las distintas perspectivas científicas, pasaremos a tomar real dimensión de este problema, pasando a hacerle diez preguntas a un individuo que posee tan desviación; las cuales serán, tomadas desde un enfoque puramente técnico-científico, tomando como base las preguntas hechas a los profesionales arriba consultados. Finalizando el mismo con una opinión personal del entrevistado a fin de que nos brinde su explicación de realidad y su entorno cultural, social y legal.
ENTREVISTAS
A y B.- Luego de evaluar las posibilidades fácticas a fin de poder elegir a un referente en la materia, dimos con la posibilidad de contar con la colaboración del catedrático Alejandro Basile, quien es Doctor en Medicina, recibido en la Universidad de Buenos Aires, quien también es médico legista, psiquiatra, médico del trabajo y licenciado en criminología. El Dr. Es Profesor Regular Adjunto de la Medicina Legal y Deontología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires; quien también es profesor de la Universidad de la Policía Federal, Kennedy y El Salvador, entre otras. A quien le agradecimos su tiempo y su profesionalidad referente a estos temas, seguidamente, el Doctor Basile, nos ilustrará sobre los aspectos Medico-Forenses y Psiquiátricos, objeto de nuestro análisis:
A.- Médico – Forense
1.- P.- De que aspectos del individuo se ocupa la Sexología Forense ?
R.- La sexología forense o médico-legal, es la que comprende el estudio de los sexos y los estados intersexuales, y todas sus cuestiones forenses relacionadas; parte de los conocimientos anatómicos, fisiológicos, sociales, psicológicos y patológicos de la sexualidad y la sensualidad humana, vinculados a estructuras, hechos y conductas que adquieren interés jurídico.
2.- P.- Cuáles son los parámetros de estudio de la medicina legal, respecto de la sexualidad ?
R.- El sexo puede generar diversos planteos dentro del ámbito de la medicina legal, y esto esta relacionado a las cuestiones y actividades de la persona en su medio social. Algunas de ellas son: La identidad en el nacimiento; La determinación del sexo, respecto de las leyes o normas que lo rigen; determinación de trastornos o desviaciones sexuales (los cuales, dada su morbosidad, pueden violar normas legales); las prácticas medicas, quirúrgicas, vinculadas al tratamiento o rectificación del sexo y por último; los estados de impotencia sexual.-
3.- P.- Estas desviaciones sexuales, las que nos ocupan, se encuentran configuradas como delitos dentro del ordenamiento jurídico ?
R.- en efecto que no, ellas no configuran delitos, la homosexualidad, el transexualismo, el travestismo, etc. se encuentra como desviación de los patrones genéticos respecto del sexo de nacimiento, anatómico o con el cual fueron concebidos, respecto del sexo que sienten, profesan o se manifiesta.-
4.- P.- Que tipo de desviaciones sexuales más comunes se da ?
R.- La más común es el Homosexualismo, que en sus variantes, es la tendencia de hecho o latente que orienta la actividad sexual de un individuo hacia otro del mismo sexo. Existen homosexuales masculinos y femeninos, activos y pasivos.
Le sigue el Travestismo, que podemos decir que, es la conducta individual asumida que consiste en vestir ropas o indumentaria del orto sexo, también los hay masculinos hacia lo femenino y femeninos hacia lo masculino.
También tenemos al Transexualismo o Transgénero, esta desviación la presentan quienes, estando disconformes con su sexo anatómico o endocrino, modifican clínicamente o quirúrgicamente su apariencia física (externa) de forma tal que pueda dar lugar a dudas sobre su sexo morfológico.
Después existen desviaciones sexuales, en los cuales el elemento activo siempre conserva su rol; como por ejemplo el Fetichismo (desviación sexual por la cual se alcanza la excitación sexual con la visión, palpación, olfato o succión de prendas de vestir, especialmente íntimas; o exclusivamente con determinadas partes del cuerpo humano, pies, piernas, muslos, etc.)
Hay otras más perversas como el Sadismo o Masoquismo; es la obtención del goce, por medio del sufrimiento o dolor de la pareja; el primero, o el propio en el segundo.
Las hay más perturbadoras, como ser la Zoofilia, que es un trastorno sexual, no configura delito, y consiste en tener relaciones sexuales con acceso carnal con animales, estas conductas se encuadran dentro del maltrato o crueldad hacia los animales.
Por último, la Necrofilia, que tampoco es un delito, y se trata de la relación sexual con cadáveres y ésta configura una grave perturbación mental y sexual.
Esto es por nombrar algunas, a modo de ejemplo. (Agregado del Autor)
5.- P.- Dado que es una ocurrencia clínica que casi nunca se da podemos decir que existe el Hermafrodismo ?
R.- En efecto, existen casos clínicos de Hermafrodismo; pero tenemos que diferenciarlo entre el hermafrodismo verdadero, que esta caracterizado por la existencia simultánea de tejido gonadal correspondiente al macho y a la hembra, de nuestra especie. La literatura científica médica ha comprobado hasta el presente menos de un centenar de casos indiscutiblemente probados. El Pseudohermafrodismo, es un estado intersexual caracterizado por formas clínicas: Ocultas: donde los órganos genitales de buen desarrollo pueden ocultar gónadas del sexo opuesto, y/o Aparente: por la existencia de órganos sexuales bien definidos morfológica y funcionalmente, que corresponden a determinado sexo, pero con algunas anomalías propias del sexo opuesto. Constituyen los casos de mayor implicancia médico-legal, por tratarse de individuos proclives a solicitar la rectificación de su sexo jurídico original.
6.- P.- Cuales serían, las implicancias médico-legales de los individuos que presentan estos trastornos ?
R.- Las más comunes son las referentes a su identidad, se encuentran, desde el punto de vista, médico-legal, en una encrucijada, con aspecto, ropas, modismos correspondientes al sexo femenino o masculino; y con marcados índices, contextura física, fuerza, voz, etc. correspondientes al sexo masculino o viceversa, habría que sancionar una ley especial para estos casos, en los cuales mediante criterios clínicos, psicológicos, genéticos y eugenésicos, se podría transformar a un individuo con esta desviación sexual, en un individuo pleno y con derechos, respetando su elección de vida.-
7.- P.- Un individuo transgénero, como forma de manifestación habitual de vida, tiene alguna consecuencia legal, en su relación cotidiana de trato social ?
R.- Debemos recordar que en los años de represión, hasta el ´83, esta forma de manifestación sexual fue perseguida, luego de este período hasta casi los ´90, fue reprimida, configurando una falta al Código de Faltas, tanto en la Capital Federal, como así también en el Código homónimo de la Provincia de Buenos Aires. Ya en el 2000 y con el auge de los Derechos Humanos, comienza a existir una mayor tolerancia hacia las minorías, el Estado mediante distintos institutos fue hacia la protección de estos individuos, llegando incluso a financiar proyectos de inserción laboral para estos individuos a fin de que puedan insertarse en la sociedad. Actualmente, existen programas de capacitación en distintos niveles a fin de que una persona con las inclinaciones manifiestas hacia uno u otro sexo, puedan completar su transformación física completa, y desde el Gobierno los organismos gubernamentales correspondientes, INADI, hacer valer sus derechos; ejemplo de ello es el nuevo proyecto de cambio de nombre que se encuentra en tratamiento de Comisión de la Cámara de Diputados de la Nación.
Se adjunta el Proyecto de Ley de Nombre, con sus fundamentos. (Agregado del Autor)
H. Cámara de Diputados de la Nación.
PROYECTO DE LEY
Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podrá ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación.
El Senado y Cámara de Diputados,…
Artículo 1°: Toda persona tiene el derecho y el deber de usar, individualizarse e identificarse con nombres y apellidos que le corresponden de acuerdo con las disposiciones de la presente ley.
Artículo 2°: El nombre se adquiere por la inscripción en el acta de nacimiento. Su elección corresponde a los progenitores; y a falta, impedimento o ausencia de uno de ellos, corresponde al otro o a las personas a quienes los progenitores hubiesen dado su autorización para tal fin. En defecto de todo ello, pueden hacerlo los guardadores, el Ministerio Público de Menores o los funcionarios del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas.
Cuando una persona hubiese usado un nombre con anterioridad a su inscripción en el Registro, se anotará con él siempre que se ajuste a lo prescripto en el artículo 3°.
Artículo 3°: Los progenitores ejercerán libremente el derecho de elegir el nombre, con la excepción de aquellos nombres que menoscaben el respeto a la dignidad de la persona.
No podrán inscribirse:
1. Los nombres que susciten equívocos respecto del sexo de la persona a quien se impone.
2. Los apellidos como nombre.
3. Nombres idénticos a los de hermanos vivos excepto cuando uno de los nombres permita identificar a un hermano de los otros.
4. Más de tres nombres.
Las resoluciones denegatorias del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas serán recurribles, dentro de los cuarenta y cinco (45) días hábiles de notificadas, ante el Juez de Primera Instancia o Tribunal que determine la pertinente normativa de las jurisdicciones locales.
Artículo 4°: Podrán inscribirse nombres indígenas respetando el idioma y la cultura de los respectivos pueblos originarios, los que no deberán contrariar lo dispuesto en el artículo 3°.
Artículo 5°: Los hijos reconocidos por ambos progenitores llevarán el primer apellido de la madre y el primer apellido del padre, en ese orden. Los progenitores en forma conjunta podrán solicitar ante el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas la inscripción del apellido doble o compuesto de la madre seguido del primer apellido o del apellido doble o del compuesto del padre. El mismo derecho podrá ser ejercido por la persona inscripta a partir de los dieciocho (18) años de edad, como así también el derecho a anteponer el/los apellidos paternos a el/los maternos.
Artículo 6°: Cuando uno solo de los progenitores reconociera al hijo/a, podrá optar por inscribirlo:
1. Con su apellido doble o compuesto.
2. Con su primer apellido o su apellido doble o compuesto seguido de otro apellido elegido entre alguno de los de sus ascendientes.
3. Con su apellido simple al que obligatoriamente deberá agregar otro apellido elegido entre alguno de los de sus ascendientes, si no lo hubiera podrá elegir a tal efecto un apellido de uso común.
Si con posterioridad a su inscripción el hijo/a fuera reconocido por el otro progenitor, se reemplazará el último apellido por el primero del progenitor que lo reconoce posteriormente. Sin embargo la persona inscripta podrá con autorización judicial, mantener los apellidos que hubiera usado cuando fuere públicamente conocida por estos.
Artículo 7°: El oficial del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas anotará con dos apellidos de uso común a la persona menor de edad no reconocida, salvo que hubiera usado otros apellidos en cuyo caso se le impondrán estos. Si hubiera usado un solo apellido, se agregará a continuación de éste otro apellido de la forma prevista anteriormente.
Si mediare reconocimiento posterior de uno solo de los progenitores o ambos, los apellidos de uso común serán sustituidos por los del/los progenitores que lo reconozcan en la forma indicada en los artículos 5° o 6° según corresponda, debiendo respetarse el derecho del reconocido a ser oído.
Artículo 8°: En todos los casos considerados en los artículos precedentes los apellidos de la persona inscripta no podrán exceder de cuatro (4).
Artículo 9°: Los apellidos inscriptos para el mayor de los hijos regirán en las inscripciones de nacimientos de sus hermanos del mismo vínculo.
Lo estipulado en el presente artículo rige también cuando el mayor de los hijos estuviera inscripto antes de la aplicación de la presente ley.
Artículo 10°: Toda persona que careciere de nombre y apellidos podrá pedir en sede judicial la inscripción de los que hubiere usado.
Artículo 11°: Los extranjeros, al solicitar la nacionalización argentina, podrán pedir a la autoridad que la acuerde, la adaptación gráfica y fonética al castellano de sus apellidos de difícil pronunciación.
Artículo 12°: Los hijos adoptivos llevarán los apellidos del adoptante. Si el adoptante tuviera un apellido simple se aplicará lo establecido en el artículo 6°. Cuando los adoptantes fueren cónyuges, se aplicará lo dispuesto en el artículo 5°.
Si el adoptante fuese viudo/viuda cuyo cónyuge no hubiese adoptado al menor de edad, éste llevará su apellido, salvo que existan causas justificadas para agregar el del cónyuge premuerto, en el
En el supuesto de adopción simple, el adoptante podrá agregar el apellido de origen del adoptado con las limitaciones del artículo 8°. El mismo derecho podrá ser ejercido por el adoptado a partir de los dieciocho (18) años de edad. Si mediare reconocimiento posterior de los padres biológicos se aplicará la misma regla.
Artículo 13°: Cuando se adoptare a una persona menor de edad, los adoptantes podrán solicitar la adición de otros nombres con la limitación del artículo 3°, inciso 4. La persona adoptada tiene derecho a ser oída.
Artículo 14°: Revocada la adopción o declarada la nulidad, la persona adoptada perderá los apellidos de adopción. Sin embargo, si fuese públicamente conocida por esos apellidos podrá ser autorizada por el juez a conservarlos, salvo que la causa de la revocación fuese imputable a la persona adoptada.
Artículo 15°: Después de asentados en la partida de nacimiento los nombres y apellidos, sólo podrán ser cambiados o modificados por resolución judicial, excepto en los casos siguientes:
1. Cuando sean ridículos, risibles o menoscaben a la persona moral o materialmente.
2. Cuando no se corresponda con la identidad de género de la persona.
El Director del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas podrá disponer de oficio o a pedido de parte, la corrección de errores u omisiones materiales que surjan evidentes del texto de la partida o de su cotejo con otras.
Sus resoluciones serán recurribles ante el Tribunal de Apelaciones en lo Civil correspondiente al lugar donde desempeña sus funciones dentro de los cuarenta y cinco (45) días hábiles de notificadas.
Artículo 16°: Será juez competente el de primera instancia del lugar en que se encuentra la inscripción original que se pretendiere rectificar, modificar o cambiar, o el del domicilio del interesado. Las partidas que acreditan la vocación hereditaria podrán rectificarse ante el juez de la sucesión.
Artículo 17°: La modificación, cambio o adición de nombre o apellido, tramitará por el proceso sumarísimo, con intervención del Ministerio Público. El pedido, salvo que se trate de un cambio previsto en el artículo 15° inciso 2, se publicará en un diario oficial una vez por mes, en el lapso de dos meses. Podrá formularse oposición dentro de los quince días hábiles computados desde la última publicación. Deberá requerirse información sobre medidas precautorias existentes a nombre del interesado. La sentencia es oponible a terceros y se comunicará al Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas.
Artículo 18°: La rectificación de errores de partidas podrá tramitar también por simple información judicial, con intervención del Ministerio Público y del Director del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas.
Artículo 19°: Producida la modificación, cambio, adición o rectificación del nombre o apellido de una persona, se rectificarán simultáneamente las partidas de los hijos menores y la de matrimonio, si correspondiere.
Artículo 20°: La persona a quien le fuere desconocido el uso de su nombre, podrá demandar su reconocimiento y pedir se prohíba toda futura impugnación por quien lo negare; podrá ordenarse la publicación de la sentencia a costas del demandado.
Artículo 21°: Si el nombre que pertenece a una persona fuese usado por otra para su propia designación, ésta podrá ser demandada para que cese en el uso indebido, sin perjuicio de la reparación de los daños si los hubiese, salvo que se tratare de un homónimo.
Cuando fuere utilizado maliciosamente para la designación de cosas o personajes de fantasía y causare perjuicio moral o material, podrá demandarse el cese del uso y la indemnización de los daños. En ambos casos el juez podrá imponer las sanciones que autoriza el artículo 666 bis del Código Civil.
Artículo 22°: Las demandas tendientes a la protección del nombre podrán ser promovidas por el interesado, su cónyuge, ascendientes, descendientes y hermanos.
Artículo 23°: Cuando el seudónimo hubiere adquirido notoriedad, goza de la tutela del nombre.
Artículo 24º: En los casos de nacimientos ya inscriptos correspondientes a menores de dieciocho (18) años, el/los progenitores en forma indistinta, podrán solicitar ante el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas la adición del apellido materno o del/los que corresponda para gozar del derecho a usar doble o más apellidos. El mismo derecho podrá ser ejercido por la persona inscripta desde los dieciocho (18) años de edad.
Artículo 25°: Derógase la Ley 18.248 y sus modificatorias.
Artículo 26°: Comuníquese al Poder Ejecutivo.
Fundamentos
Señor presidente:
El derecho a la identidad es un derecho humano y por tanto fundamental para el desarrollo de las personas y de las sociedades; éste derecho que comprende diversos aspectos que distinguen a una persona de otra, incluye el derecho a tener un nombre y la posibilidad de identificación a través de un documento de identidad. Las normas nacionales e internacionales señalan claramente el derecho al nombre como uno de los primeros derechos al que deben acceder las personas al nacer, su importancia radica no sólo en el hecho de ser un componente importante de la identidad sino que dota a las personas de existencia legal y les permite el ejercicio de sus otros derechos.
El nombre es un atributo inherente a la persona. "En esencia, el nombre es un atributo de la personalidad humana y, por su función el medio de identificación e individualización de las personas. La interacción humana, en sus distintos niveles, requiere que se distingan y diferencien los unos de los otros. Una de esas formas de diferenciarlos, es el nombre…En esas condiciones, además de una prerrogativa personal, satisface un interés de la sociedad. En él confluyen y se intersectan un interés privado, personal y subjetivo con un interés social." (1)
El apellido, componente junto al nombre individual o de pila del nombre en sentido genérico, es la designación común de todos los miembros de una familia. Identifica, pues, al grupo familiar, pero vinculado al nombre de pila determina la identificación del individuo.
Históricamente, el parentesco, si bien coincide ordinariamente con lazos biológicos, es fundamentalmente un hecho social. Así, por ejemplo, aunque no existen lazos de sangre entre los hijos y los padres adoptivos, se anudan vínculos jurídicos y sociales de naturaleza filial. Esto ha hecho decir a Francise Zonabend que el parentesco es, en primer lugar un vocabulario. Esta nomenclatura puede darse en un doble sentido. Como un sistema de términos de calificación dentro de una familia: los vocablos que lo componen delimitan el campo social del parentesco reconocido (quiénes pertenecen y quiénes no al grupo) y, a la vez, sirven como señalizadores genealógicos (qué posición tiene un individuo dentro de esa familia en relación con otro miembro del grupo. Como un nombre personal: estos son los patronímicos o "nom de familiae" que inscriben al niño en el seno de un grupo de filiación, usualmente, la paterna. El primer pueblo occidental en utilizar el nombre compuesto por el individual y el patronímico es el romano….En la familia romana se nombraba a los individuos por su referencia a un hombre con autoridad: el pater. Creemos que esto tenía relación con el patriarcado y la potestad del pater de aceptar o rechazar al hijo, como miembro de la familia. Por ello, al nacer, el padre levantaba al niño de la tierra, donde le había depositado la comadrona, gesto de apropiación que le introducía en su derecho ..En Grecia también observamos esta coincidencia entre el momento en que se da un nombre al hijo y en el que se lo acepta públicamente como integrante del grupo…En la evolución histórica que reseñamos vimos que la comunicación del apellido se hace casi exclusivamente por la línea paterna y que tal fenómeno coexiste con el tipo de familia patriarcal. Probablemente esta forma de destacar en una persona su calidad de "hijo de" se deba a la valoración social del reconocimiento del vínculo de sangre paterno, de allí la coincidencia entre el acto de aceptación del nuevo miembro de la familia y el acto de nombrarlo (2) .
Nuestra legislación, conforme a las tendencias tradicionales, reconoce primordialmente el vínculo paterno como base para la determinación del apellido de los hijos. La primera norma que contiene algunas reglas en torno al nombre fue el decreto-ley 11.609/43 pero sólo referido a la elección del prenombre o nombre de pila. La ley 14.367 estableció lo relativo al apellido de los hijos extramatrimoniales, en tanto que la ley 14.586 sentó directivas referentes a la anotación de los apellidos en las partidas de nacimiento e indirectamente reglamentó en esos aspectos lo concerniente al apellido.
El régimen más completo es el establecido por la ley 18.248 sancionada en 1969 durante un gobierno de facto y en general, es discriminatoria para la mujer y no respeta los derechos de la niñez. Esta norma carece de la perspectiva del derecho al nombre como un derecho humano, concepto que adquirirá rango constitucional en 1994 con la incorporación de los tratados internacionales de derechos humanos a nuestra Constitución.
Sobre el tema que estamos tratando, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, dispone en su artículo 18: "Toda persona tiene derecho a un nombre propio y a los apellidos de sus padres o al de uno de ellos. La ley reglamentará la forma de asegurar este derecho para todos, mediante nombres supuestos, si fuera necesario." En consecuencia debemos considerar lo atinente al nombre de las personas, desde la óptica de la doctrina de los derechos humanos.
La Convención de los Derechos del Niño produjo una profunda transformación en la concepción de la niñez, que deja de ser considerada objeto de tutela para pasar a ser sujeto de derechos. La ley 18.248 vulnera este principio en muchos aspectos, por ejemplo nunca contempla la opinión de la persona menor de edad ante un cambio de apellido.
Esta Convención dispone en su Artículo 7, 1. El niño será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos. Artículo 8, 1. Los Estados Parte se comprometen a respetar el derecho del niño a preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias ilícitas.
Estos derechos están plasmados en forma expresa en la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes en tres artículos -11, 12 y 13- sobre derecho a la identidad, a la identificación y a la documentación.
Es incuestionable que toda persona tiene un padre y una madre desde el punto de vista biológico. De acuerdo con el Derecho, habrá filiación en la medida en que ese vínculo biológico pueda y efectivamente haya sido reflejado en el plano jurídico. Por lo tanto se puede definir la filiación como el vínculo familiar que une a una persona con el hombre que la engendró y con la mujer que la alumbró…El acento esta puesto en el hijo -de allí el nombre de filiación- y no en los padres, ya que lo que está en juego es la ubicación de este hijo en su relación con aquellos. Por lo tanto, el vínculo filial existe entre una persona y un hombre que será considerado legalmente como su padre, y una mujer que también desde el punto de vista legal será tenida como su madre. (3) Es claro entonces que la filiación esta determinada tanto por la madre como por el padre.
La Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer que es el más importante instrumento de derechos de las mujeres, define el significado de la discriminación estableciendo la igualdad de oportunidades en todos los terrenos, ya sean políticos, civiles, económicos, sociales, culturales y en la vida familiar.
Como se ha planteado, también debemos tener en cuenta al momento de legislar sobre el nombre de las personas, los derechos de las mujeres. Al respecto la citada Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer estipula en el Art. 16 1. Los Estados Parte adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y las relaciones familiares y, en particular, asegurarán en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres: … Los mismos derechos y responsabilidades durante el matrimonio y su disolución; Los mismos derechos y responsabilidades como progenitores, cualquiera que sea su estado civil, en materias relacionadas con sus hijos; en todos los casos los intereses de los hijos serán la consideración primordial.
Ninguno de los derechos citados precedentemente están considerados en la ley 18.248. Esta norma establece en su art. 4° como único apellido necesario de los hijos "matrimoniales" el del padre. Se puede agregar el de la madre (que no es obligatorio) a pedido de los progenitores o a solicitud del hijo una vez cumplidos los 18 años; lo que constituye una discriminación clara hacia las mujeres que no pueden dar su apellido a los hijos en igualdad de condiciones con el padre.
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