Su gran oportunidad le llegaría con una beca que le permitió ir a París para estudiar con Charcot, célebre especialista de enfermedades nerviosas que trabajaba en el hospital parisino de la Salpêtrière, dónde había llevado a cabo, tras numerosas investigaciones, una observación sorprendente, y que habría de interesar mucho a Freud: en todos los historiales clínicos de las histerias siempre aparecía la sexualidad como problema.
Años después, Freud publicó Estudios sobre la histeria, y, en numerosos trabajos posteriores la relación de la histeria con problemas sexuales quedó definitivamente establecida.
A principios del siglo (1900), publicó La interpretación de los sueños, libro donde Freud desarrollaba una tesis fundamental "los sueños no sólo son un producto psíquico desechable, como se creía hasta el momento, sino que representan un trabajo psíquico normal lleno de sentido".
Los primeros años de trabajo fueron años de aislamiento, y durante ellos Freud llegó a una serie de conclusiones fruto de sus estudio e investigación: fundación e importancia de los sueños, división de la estructura psíquica en consciente e inconsciente, existencia de la sexualidad infantil, etc. Todas estas investigaciones promovieron el escándalo, y lo sumieron aún más en la soledad y el aislamiento.
OBJETO DE ESTUDIO.
La idea del inconsciente llega al psicoanálisis a través de dos caminos: la filosofía y la psicología de la época. En síntesis, se podría concebir lo inconsciente como una degradación de la conciencia. Esta idea se encuentra ilustrada en la ya famosa metáfora de la linterna: "un haz de luz con foco de luminosidad central y zona de progresiva oscuridad hacia los bordes de esa circunferencia de luz". La zona central de la luz es la representación de la conciencia; la zona de progresiva degradación de la luz se identifica con lo inconsciente.
Freud parte de un hecho simple para ilustrar lo inconsciente: cualquier representación o elemento psíquico puede estar presente en nuestra conciencia y luego desaparecer. Y, sin embargo, puede volver a reaparecer a través del recuerdo, no como otra consecuencia de la representación sensorial. Esto equivalía, para Freud, a que dicha representación o elemento había estado latente (no explicitado a nivel consciente), y este hecho era una dimensión del inconsciente.
Según la teoría psicoanalítica, las representaciones del inconsciente tienen la particularidad de incidir de manera decisiva en la vida psíquica del sujeto (neurosis); son eficaces. Para los psicoanalistas, los síntomas propios de la neurosis o la psicosis son el efecto de algo que el sujeto no conoce, pero la suficientemente eficaz como para contrariar la misma voluntad. Piénsese en un síntoma como el insomnio, en que el propósito consciente de dormir, se ve obstaculizado por alguna preocupación inconsciente.
En función de lo expuesto, la vida psíquica no tiene su centro emisor en la conciencia del hombre en su racionalidad. Como consecuencia de ello se produce un desplazamiento del interés del estudio hacia lo inconsciente para determinar las leyes y mecanismos de su funcionamiento. Los contenidos inconscientes tienen un papel determinante en la vida psíquica.
Método
El problema del método en relación a la teoría psicoanalítica ha constituido un aspecto crítico en su consideración epistemológica. Numerosos estudiosos, psicoanalistas o teóricos de otras disciplinas, lo han planteado desde diversas perspectivas, apoyándose a menudo, en los textos de Freud, proporcionando, la mayoría de las veces, respuestas que no siempre han conducido a un acuerdo ni a un esclarecimiento consensuado. Es probable que ello se deba a otra cuestión planteada polémicamente, acerca del estatuto científico del psicoanálisis, y que remite en forma directa al carácter del método.
A menudo ello responde a posiciones epistemológicas subyacentes y a concepciones del psicoanálisis divergente en varios aspectos, que constituyen dispositivos de lectura e interpretación de los textos, cuyo posicionamiento no siempre aparece explicitado. A pesar del interés que reviste esta problemática, en este trabajo, no nos detendremos en su elucidación, sino más bien intentaremos analizar cómo Freud fue adoptando diversos procedimientos metodológicos que le permitieron, demarcar los problemas e ir configurando el objeto del psicoanálisis y el método que le permitiría abordar lo inconsciente. En este sentido los textos freudianos ofrecen un inestimable material para el análisis epistemológico.
Freud, parece ser muy explícito cuando en Esquemas del Psicoanálisis (l910) y en su Autobiografía (l924), narra la génesis de la teoría psicoanalítica, atribuyéndole al método un papel fundamental en su desarrollo y en las modificaciones introducidas en la misma, así como sus consecuencias en las prácticas investigativas y terapéuticas. No solamente en estos textos se plantea esta cuestión; a lo largo de su extensa producción retorna permanentemente a ella reestructurando el sistema de articulaciones entre los aspectos que distingue en el psicoanálisis.
A este propósito, es interesante recordar que: "Psicoanálisis es el nombre: 1°. De un método para la investigación de procesos anímicos incapaces de ser accesibles de otro modo. 2°. De un método terapéutico de perturbaciones neuróticas basado en tal investigación; y 3°. de una serie de conocimientos psicológicos así adquiridos que van constituyendo paulatinamente una nueva disciplina científica".
Después de una breve experiencia clínica en la que utiliza ocasionalmente la hipnosis, obtiene una beca para realizar estudios en la Salpêtrière, bajo la dirección de Charcot, quien ejerce gran influencia en el medio científico por sus investigaciones sobre la histeria y los efectos logrados por el hipnotismo y la sugestión. De regreso a Alemania se interesa por la neuropatología infantil. Sin embargo, el impacto producido por Charcot, lo lleva a realizar algún intento de difusión de sus experiencias y a la traducción de las Lecciones sobre las enfermedades del sistema nervioso, escrito por el admirado maestro.
Hasta que la amistad trabada años antes con Breuer, los lleva a colaborar en la escritura de un texto sobre el tratamiento hipnótico y le abre la posibilidad de retomar, conjuntamente con su amigo, el resultado de investigaciones terapéuticas que aquel había realizado poco antes y que había abandonado, desconociendo que su elaboración conduciría a un descubrimiento fundamental. Este sólo sería comunicado años después en unas publicaciones que aparecieron con el título Sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos (1893) y Estudios sobre la histeria (l895)
Freud nos transmite la experiencia de la construcción del psicoanálisis desde sus primeras preocupaciones, y lo hace dramáticamente fundiéndola con la historia de su propia existencia: "Mi vida sólo tiene interés en su relación con el psicoanálisis".
Ese fue el escenario que frecuentó Freud, deslumbrado por la tarea de su maestro. Sin embargo algo de "eso" que se ocultaba, mostraba los signos de una verdad que debía ser descubierta. Este fue el propósito de Freud y su valentía, cuando logró formular la hipótesis de la relación entre la histeria y la sexualidad y los procedimientos tentativos para eliminar los síntomas de las enfermas.
Para ello debió vencer los obstáculos epistemológicos, que representaban en el momento que comienza su actividad como médico, la concepción imperante de las enfermedades nerviosas, la autoridad de sus maestros y sobre todo la terapéutica recomendada por Erb en su difundido texto sobre la electroterapia. El abandono de otros métodos psicoterapéuticos "más casuales y menos sistemáticos", le permitió realizar una primera ruptura, relacionando la hipnosis y la sugestión.
Freud nos señala el momento epistemológico crucial en que sus prácticas clínicas demandaron al mismo tiempo una práctica de investigación, lo cual lo pondrá en el camino de una nueva producción de conocimientos para montar un aparato no sólo descriptivo, sino fundamentalmente explicativo de los fenómenos psíquicos.
Principios básicos
En sus primeros trabajos (con Breuer, 1882-1895), Freud utilizaba la hipnosis, como método sugestivo que permitía calmar la sintomatología neurótico que se apreciaba en muchos de sus pacientes. Breuer en su tratamiento con Ana O. comprobó cómo en estado hipnótico la paciente asociaba espontáneamente con determinados contenidos que parecían estar en el origen de la enfermedad. Era entonces claro que las asociaciones conducían a determinados núcleos responsables de la enfermedad. Parecía coherente buscar la causa de los síntomas en un trauma temprano. La hipótesis central fue que la causa genuina del efecto terapéutico se situaba en el recuerdo y la revivencia de experiencias traumáticas.
La proliferación de contenidos íntimos sexuales en las asociaciones de algunos de sus pacientes, que demostró el importante papel que se debía atribuir al vínculo del cliente con el terapeuta (transferencia), lo llevó a esbozar su teoría de la libido (ruptura con Breuer). En un principio pensó que en la base del conflicto histérico había una seducción real, padecida en la temprana infancia, y el síntoma reflejaba un compromiso entre el recuerdo y la defensa frente a ese síntoma. Con posterioridad (hacia 1897), modificó esta hipótesis: ya no se trataba de vivencias reales sino de fantasías del paciente.
El trabajo con la hipnosis demostró bastantes deficiencias; no todos los sujetos eran hipnotizables y muchos de los síntomas parecían retomar después del influjo sugestivo (a esto podemos sumar la mala fama de hipnólogo que tenía Freud). Hubo un período de transición donde utilizó la técnica que denominó Coerción Asociativa, que consistía en establecer una presión sugestiva para que el sujeto recordase, pero pronto comenzó con el método de la asociación libre, donde el paciente se acostaba sobre el diván y declaraba todo lo que se le ocurría sin ejercer ningún tipo de censura sobre ello (regla básica del psicoanálisis). Este desarrollo técnico, junto con la aparición del trabajo La interpretación de los sueños (1900), donde Freud empezó a diseñar su modelo tópico (la diferenciación del aparato psíquico en sistemas parciales, consciente, preconsciente e inconsciente) configura lo que serían los comienzos del psicoanálisis.
Uno de los temas centrales que se fue configurando en el trabajo psicoanalítico fue el de la "resistencia". El paciente se resistía a hacer consciente lo inconsciente. La elaboración de estas resistencias pasó cada vez a ser más importante en la clínica psicoanalítica. Otra idea fundamental fue la de la "transferencia" que venía a indicar cómo el paciente actualizaba determinados prototipos de relaciones pasadas (básicamente relaciones familiares) en la figura del terapeuta, lo que vendría a decir que se transferían vivencias efectivas y pautas de conducta del cliente sobre el terapeuta (para Freud, el sujeto transfería para no recordar, por lo que la transferencia se convertía en una resistencia, pero al mismo tiempo permitía la actualización del material inconsciente y por tanto se convertía en un requisito básico para el análisis).
Antes de 1900, Freud hablaba de una energía psíquica de fuentes fisiológicas, esta energía afectiva se caracterizaba como "cantidad de excitación", Freud puso de relieve de manera cada vez más clara el origen sexual de esta energía de excitación (donde sexual no se reducía al ámbito genital), denominando a esta energía libido. En este contexto Freud trazó una distinción entre neurosis actuales y psiconeurosis de defensa, las primeras se producían por la acumulación de excitación sexual, Freud pensaba en una intoxicación por los productos del metabolismo de sustancias sexuales. En cambio, la formación de síntomas en la psiconeurosis era debida a la expresión simbólica de conflictos de la temprana infancia en conexión con el desarrollo libidinal.
En su trabajo, Tres ensayos para una teoría sexual (1905), Freud en su teoría del desarrollo psicosexual la sexualidad abarca la organización total de la libido, y el modelo de fases postula que diferentes órganos, en una secuencia ordenada, entran en escena unos después de otros.
Primero nos encontramos con la fase oral, que se extiende más o menos todo el primer año de vida; su zona erógena es la boca y la satisfacción se liga a la toma de alimento y al chupeteo del pecho materno; se distingue una fase oral temprana (mamar) y una fase oral-sádica (morder). Del segundo al tercer año comienza la fase anal; en este período es fundamental la función de la excreta, y toda la lucha que aparece en relación con esta función. El juego con los excrementos, el placer en la retención, al mismo tiempo que la imposición por parte de los padres de las normas de limpieza, va generando una suerte de satisfacciones y al mismo tiempo de agresividad con los progenitores que le exigen control, dando pie a la aparición de pulsiones sádicas en el niño. Del cuarto al sexto año de vida aparecería la fase fálica, donde el genital masculino jugaría un papel fundamental, siempre en relación con perderlo (caso de los hombres) o con envidiarlo, caso de las mujeres. Luego aparecería una fase de latencia y con la pubertad volvería a activarse plenamente la vida sexual, denominando a esta fase genital.
El ser humano después de su nacimiento sigue mostrándose en una actitud de fusión con su madre, fusión que empieza a quebrarse a partir de la fase fálica, en la que a partir de la función paterna, el niño y la madre han de renunciar a esa "célula narcisista". Esto facilita que el niño se identifique a su padre, aceptando una cierta dosis de castración y al mismo tiempo produciéndose la posibilidad de desear a otros objetos. En la niña el Edipo tiene una suerte de complejidad por el hecho de tener que ser llevado a cabo en dos tiempos, el pasaje de la madre al padre, pero esto no nos lleva a hablar de un complejo de Electra, término que Freud desautorizó desde un primer momento.
Antes de la aparición de su artículo El Ello y el Yo (1924) ya Freud había ido virando hacia la consideración estructural del aparato psíquico. Distingue tres instancias: el ello que recibe toda su energía de los órganos interiores y podemos considerarlo como el receptáculo del mundo pulsional; el yo que es la instancia que regula el marco pulsional con la realidad externa, a saber procuraría a las necesidades básicas emocionales y a los impulsos pulsionales un cumplimiento acorde con la realidad y al mismo tiempo tendría en cuenta las restricciones provenientes del superyó, tercera instancia que haría referencia a la interiorización de normas y valores pertenecientes al mundo exterior que acabarían perteneciendo al fuero interno.
Freud en 1914, en su escrito Introducción al Narcisismo, plantea una oposición entre la libido del yo y la libido objetal. Cuanto mayor es la primera, tanto más pobre es la segunda, y sólo la carga de objetos haría posible distinguir una energía sexual, la libido, de una energía de los instintos del yo. En un principio Freud utilizó el término autoerotismo para indicar esa fase inicial del desarrollo donde la libido está dirigida sobre el propio cuerpo y encuentra satisfacción en la misma zona erógena sin necesitar de un objeto exterior; el narcisismo, por el contrario se trata de libido yoica, de la investidura del yo propio con libido. En los trabajos posteriores (1920) Freud introduce un cambio: la diferencia entre "autoerotismo" y "narcisismo" pasa a ser la diferencia entre "narcisismo primario" y "narcisismo secundario". El primero indica un estadio de desarrollo que es anterior a la formación del yo, y cuyo modelo sería la vida intrauterina. Por "narcisismo secundario" Freud entiende la libido retirada de la investidura de objeto.
En 1920 Freud escribe, Más Allá del Principio del Placer. Durante mucho tiempo la teoría psicoanalítica supuso que el curso de los procesos anímicos estaba regulado automáticamente por el principio del placer. El Psicoanálisis postulaba el origen del conflicto en el sujeto a partir de la problemática suscitada entre las pulsiones vinculadas al placer y lo que denominó el principio de realidad. Este elemento pulsional en el cual se corporeizaba el placer fue denominado por Freud Eros (pulsión de vida). Algunos aspectos del desarrollo del trabajo clínico del fundador del psicoanálisis (como el desarrollo del concepto de la compulsión a la repetición) le hicieron dudar de esa regulación automática por parte del principio del principio del placer e introdujo otra pulsión, Thanatos (pulsión de muerte), la cual aspira a la resolución total de las tensiones, es decir, a retrotraer el ser vivo al estado inorgánico, y por ello se convierte en una pulsión autodestructiva. Esta energía destructiva dirigida hacia fuera se exterioriza como agresión y destrucción. La meta de Eros es producir y conservar unidades cada vez más grandes por medio de ligazones, la de Thanatos es disolver conexiones y de este modo destruir las cosas. Estas dos pulsiones básicas se conjugarían en diversas combinaciones, en forma de diversas pulsiones subordinadas, produciendo la variedad de fenómenos de la vida.
El conflicto es vital para la teoría psicoanalítica, en un principio encontramos la disyuntiva "principio del placer"-"principio de realidad", luego pasa a "libido objetal"-"libido del yo" y acaba con "Eros" y "Thanatos". El proceso neurótico tendría su origen en este par de demandas opuestas originadas en distintos ámbitos de la interioridad del individuo. Se podría entender tanto como un conflicto entre pulsiones o como entre las instancias del aparato psíquico. El síntoma neurótico sería una suerte de transacción, donde lo reprimido y la represión irían de la mano, siendo un proceso que intenta restablecer un equilibrio de fuerzas.
Freud, no configuró una forma de trabajo sistemático, sino que más bien esbozó algunos de los planteamientos fundamentales que sirvieron a sus discípulos como un importante estímulo para el desarrollo posterior del psicoanálisis. Hay que tener en cuenta que la obra de Freud tuvo una continua evolución conceptual y eso fue marcando formas de trabajo distinto a lo largo de su recorrido (dando pie posteriormente al establecimiento de escuelas psicoanalíticas distintas, dependiendo de los aspectos conceptuales que éstas tomaran como básicos). Freud, en 1905, en su artículo Sobre psicoterapia, nos describe dos tipos de intervenciones terapéuticas; "per vía di porre" y "per vía di levare" (oposición que utilizó Leonardo de Vinci para diferenciar la pintura de la escultura). La primera vía sería la de la sugestión, no se preocuparía del origen, la fuerza y el sentido de los síntomas, solo pretende tapar los síntomas psicopatológicos; la segunda por contrario, sería, analítica no querría agregar ni introducir nada nuevo sino quitar y extraer algo, y con este fin se preocuparía de la génesis de los síntomas patológicos y de las conexiones de las ideas patógenas que se propondrían hacer desaparecer. El desarrollo del psicoanálisis iría íntimamente ligado a esta segunda vía, la vía analítica.
Freud consideró los sueños como "la vía regia hacia el inconsciente", convirtiendo el trabajo con ellos como uno de los instrumentos básicos de la terapia psicoanalítica.
En definitiva podríamos definir los sueños como la realización enmascarada de los deseos reprimidos. Freud señala básicamente dos mecanismos que intervienen en este hecho: el desplazamiento -que consiste en que un elemento de una situación es sustituido por otro, casi siempre más neutro- y la condensación -donde un elemento del sueño manifiesto suele absorber a varios elementos de los pensamientos oníricos latentes-. (Kriz, 1985 y Montiel, 1997)
Epistemología del psicoanálisis
Para conocer a Freud, en principio debemos analizar sus modelos epistémicos, así como sus maestros y su plataforma epistémica. Todo lo que, en una palabra, constituiría su "identidad epistémica". La epistemología freudiana, más allá de lo que pensaba estar haciendo, estaba fundando una nueva concepción epistemológica. Ésta, que él produjo, conlleva un modo sui generis de pensar la relación sujeto-objeto, que revolucionó definitivamente las epistemologías vigentes y nos introdujo en una nueva dimensión, totalmente inédita hasta ese momento. Las grandes producciones de Freud, así como sus conceptualizaciones originales, pasaron previamente por verdaderos "descubrimientos" sobre sí mismo, en relación a ese "saber inconsciente" (él, como paciente), en permanente interacción con el registro de la teorización y el plano de la clínica con sus pacientes. Lo cual demostraba una forma de mutua fertilización de niveles totalmente heterogéneos, "descubrimiento" de su propio inconsciente y "creación" del concepto de inconsciente. Desde "obstáculos técnicos" hasta "obstáculos teóricos", todo lo que Freud pudo convertir rápidamente en "obstáculos epistemológicos", y enfrentarlos en el plano conceptual, hasta quedar detenido, a menudo, por otros obstáculos fundamentales: los "internos" (lo que alguna vez Pichon-Rivière denominara "obstáculos epistemofílicos"). No podría abordarse las enormes repercusiones para todas las ciencias y disciplinas, en suma para toda creación de conocimiento, (y desde luego toda creación cultural, artística, etc.) de esta modalidad epistemológica, en la que se incorpora a la reflexión epistemológica al propio "sujeto de la investigación" como sujeto cognoscente, sobre determinado por su propio inconsciente.
Esta tarea esencial, para todas las disciplinas, incluso para las "ciencias duras", está aún pendiente de realización y constituye el gran aporte que el Psicoanálisis como disciplina, a partir de la especificidad de su propia epistemología, puede aportar a las demás disciplinas y, por tanto, a lo que se ha dado en llamar "epistemología general" de las ciencias. Para ser más precisos, deberíamos hablar, también en este caso, de las epistemologías de los Psicoanálisis, reconociendo así la diversidad de corrientes psicoanalíticas, que componen el "mapa" del Psicoanálisis contemporáneo, cada una con su "praxis" clínica, con sus propias conceptualizaciones y, especialmente, en su propia concepción epistemológica, la que finalmente constituye, quiérase o no, el verdadero sustento de dicha praxis clínica.
Ahora bien, a pesar de estas diferenciaciones introducidas por Freud, está claro que no surge de ellas por sí mismas la significación del psicoanálisis y las formas de su construcción. Para un entendimiento de la novedad que él plantea, se vio obligado a transmitir la experiencia de producción de conocimientos, descubrimientos y modos de abordar los problemas relativos al funcionamiento del aparato psíquico en situaciones patológicas que, por la época de los primeros intereses investigativos del entonces joven médico, constituían un núcleo persistente de problemas planteados a la medicina, a la psiquiatría, a la neurofisiología y a la psicología.
Así., los intereses primerizos del psicoanálisis se entroncan con dificultades epistemológicas que afectan al campo de los conocimientos de la época, no sólo en aquellas disciplinas a las que nos hemos referido, sino también a las crisis de crecimiento que se producían en las ciencias de la naturaleza: la física, la biología, la química.
APORTES DEL PSICOANÁLISIS
Popularizó el concepto y los componentes del pensamiento inconsciente como la represión, los mecanismos de defensa y el "error freudiano" y los procesos motivacionales
Nos hizo más conscientes de la maleabilidad infantil, ya que influyen en el desarrollo posterior.
Demostró que algunos problemas eran de índole psicológico y no sólo de explicaciones biológicas.
CRITICAS
Excesivo énfasis a la motivación sexual. Lo que provoca la disidencia de Breuer, Adler y Jung
Los pos freudianos, prestan más atención a las relaciones interpersonales "relaciones Objetuales".
Sostener que la personalidad se determina en los primeros 5 ó 6 años de vida,
Carece de sustento científico, la muestra de sus estudios es limitada y su sesgo excesivo al forzar los datos de sus pacientes.
NO define los términos en forma más rigurosa para que su teoría se evaluara adecuadamente.
Se criticó sus puntos de vista en torno a la psicología de las mujeres. Con una actitud victoriana colocaba a las mujeres en condición de segunda clase, porque el Súper Yo nunca se completaba en las mujeres, que envidiaban la condición del hombre.
Enfoque conductual
El conductismo surge a principios del siglo XX dirigido por un brillante y joven temerario: Jhon Watson (1878-1958). Es un movimiento que surge como una reacción parcial hacia el funcionalismo instituido en los Estados Unidos por Eduard Titchener y su preocupación por el estudio de la conciencia.
Para los conductistas la conciencia no es un objeto de investigación que pudiera soportar los rigores de una ciencia, esto por la enorme dificultad que tiene para ser medido objetivamente. Por consiguiente tal como señala Puente (2011) "si la Psicología pretende ser una ciencia debe parar en su intento por estudiar la conciencia y lo que ocurre dentro de la cabeza de las personas"pág. 39.
El conductismo sustenta su método en la conducta observable lo que queda expresado en los propios términos de Watson quien señalaba que la Psicología como la ve un conductista es una rama puramente objetiva y experimental de la ciencia natural, adicionando y sentenciando que su meta teórica es la predicción y control de la conducta (Watson, 1913 citado por Puente 2011)
El conductismo es la filosofía especial de la psicología como ciencia del comportamiento, entendido éste como la interacción entre el individuo y su contexto físico, biológico y social, cubriendo así un amplio rango de fenómenos psicológicos en los planos lingüístico-cognitivo, emotivo-motivacional y motor-sensorial. Para asegurar el futuro, el conductismo ha pasado a través de varias fases de desarrollo de más de medio siglo (Matsos, 1984). Desde el conductismo clásico de Watson, que va desde 1913 a 1930, pasando por el neoconductismo que cubre el periodo de 1930 hasta 1945 que se destacó por una desviación del interés empírico hacia una ciencia hipotético-deductiva hasta el neoconductismo de la era presente.
La filosofía especial es una filosofía de la praxis. Como tal, surge de las labores mismas del quehacer psicológico y se encarga de discutir sobre los supuestos, extensiones y posibilidades de su dominio teórico y aplicado, así como de fijar posición y fomentar una actitud no reduccionista (ni fisiologista ni mentalista) para buscar soluciones a los problemas de la disciplina (conductismo radical).
El conductismo depende de una filosofía general de la ciencia en psicología, un asunto que aún no está totalmente dilucidado. Ontológicamente lo definitorio es el materialismo monista y el determinismo. Epistemológicamente para los conductistas post-skinnerianos la filosofía es el "contextualismo", que considera la conducta como "acto en contexto". O sea que ocurre en el marco de una determinada circunstancia cuyo análisis no se puede obviar. En cualquiera de los casos, todas las vertientes filosóficas señaladas tienen claras diferencias con el positivismo lógico, en tanto reconocen un papel destacado a la conformación social del ambiente y del individuo. Asimismo se diferencian del mecanicismo, en tanto consideran en el análisis interrelaciones complejas de variables interactuantes.
Los paradigmas de investigación centrales desplegados son los del condicionamiento clásico y condicionamiento operante, así como sus diversas combinaciones y formas de presentación. Estos paradigmas son equivalentes a los "ejemplares" de Thomas Khun, pues desde sus modos básicos de ocurrencia empírica se desprenden leyes, teorías, aplicaciones e instrumentación juntas.
Paralelamente han emergido gran cantidad de variantes teóricas conductuales que hasta el presente siguen en vigencia, abordando el comportamiento complejo, la personalidad y el lenguaje de diversas maneras, ciñéndose a coordenadas científicas.
Los trabajos de investigación sobre los principios del aprendizaje son el marco sobre el que se han desarrollado múltiples tecnologías de ingeniería del comportamiento, como la Terapia de conducta, la modificación de conducta, el análisis conductual aplicado, e inclusive algunas formas heterodoxas que incorporan otras nociones teóricas y filosóficas (las terapias conductual-cognitivas y las cognitivo conductuales).
Entre las numerosas técnicas disponibles se encuentran las de exposición en vivo (p. ej. reforzamiento positivo, moldeamiento, extinción, castigo positivo y negativo, etc.), las de exposición en fantasía (reforzamiento encubierto, inoculación del estrés, desensibilización sistemática y otras), las de entrenamiento en autorregulación de competencias (autocontrol, manejo de la ansiedad, habilidades sociales, etc.), y de reestructuración racional (p. ej. solución de conflictos, aceptación y compromiso, entrenamiento autoinstruccional, etc.). Es de notar que las técnicas más complejas -en las que suelen intervenir el lenguaje y los llamados repertorios "cognitivos"- incluyen los procedimientos empleados por las más simples.
Representantes del conductismo
Los trabajos de Pavlov fueron precedidos por las investigaciones del fisiólogo ruso Sechenov, que hizo importantes contribuciones sobre la actividad nerviosa superior; descubrió los mecanismos cerebrales reguladores de la conducta no solo involuntaria, sino también voluntaria. A partir de ahí, Pavlov, mediante la técnica del reflejo condicionado, profundiza y amplia el estudio de la actividad cerebral.
El experimento de Pavlov (psicólogo y fisiólogo ruso) abrió las puertas a lo que se conoce como condicionamiento clásico. Marco la relación entre mente y cuerpo. Experimentó con un perro al cual le mostraba la comida al mismo tiempo que tocaba una campana y después de 20 a 40 repeticiones el animal estaba condicionado a segregar saliva al escuchar únicamente la campana sin mirar u oler la comida. Pavlov llamó el fenómeno descrito "Reflejo Condicionado", es decir la salivación era una respuesta condicionada. Involuntariamente el perro segregaba saliva al oír la campana, de la misma forma que hubiese visto el alimento.
Para Watson, toda conducta representa el aprendizaje de respuestas a estímulos particulares y rechazó la noción de diferencias innatas o temperamento. No solo no hay instintos, tampoco existe alguna habilidad que sea trasmitida genéticamente .La mayoría de las emociones son reflejos condicionados, exceptuando algunas respuestas de miedo, ira y amor.
Watson creía que controlando los estímulos del medio ambiente se podía moldear el carácter de las personas en la dirección deseada. Los conductistas explicaban que prácticamente toda conducta es resultado de un condicionamiento, y que el ambiente modela la conducta reforzando hábitos específicos. Por ejemplo darle galletas a un niño para que deje de llorar refuerza (premia) el hábito del llanto. La respuesta condicionada era la unidad más pequeña de conducta, a partir de la cual se podían crear conductas más complejas (Puente 2011)
Realizó experimentos para demostrar sus teorías acerca del condicionamiento de la reacción de miedo en un niño de once meses de edad conocido como el Pequeño Albert. Watson pretendía demostrar cómo los principios del condicionamiento clásico, recientemente descubierto por Iván Pávlov, podían aplicarse en la reacción de miedo de un niño ante una rata blanca.
Albert fue escogido como sujeto de experimentación por su gran estabilidad emocional. Mediante el experimento, pretendía demostrar cómo podía condicionar la reacción de miedo de Albert hacia una rata blanca, que inicialmente no provocaba en el niño ninguna reacción aversiva, cómo podría generalizar esta conducta a otros estímulos similares y, por último, cómo eliminar esta conducta.
Edward L. Thorndike (1874- 1949) amplió los trabajos de Pavlov, realizó sus experimentos en ambientes más naturales, en las que intervenía el aprendizaje por tanteo (ensayo y error). La conducta de ensayo y error se lograba al colocar a un animal en una situación en la que sentía motivado para resolver el problema. Por ejemplo, a un gato hambriento lo metía en una jaula donde veía y olfateaba la comida, debiendo salir de allí para poder alcanzarla. La jaula estaba construida de manea que el animal para escapar tenía que descubrir cómo quitar la aldaba o advertir que determinada conducta haría que el experimentador abriera (Thorndike 1911).
BurrhusF. Skinner (1904-1990) desarrolló sus principales investigaciones en el ámbito de la psicología animal; insistió en la necesidad de llevar los descubrimientos con animales al terreno de las aplicaciones humanas.
La clase de conductismo planteado por Skinner se conoce con el nombre de conductismo radical, no por sus planteamientos filosóficos, sino por sus ideas acerca del papel que la mente ejerce en la conducta de las personas. Para Skinner, el concepto de mente es totalmente innecesario para explicar los comportamientos de la gente. Lo único que necesitamos conocer son los premios y castigos que están afectando a la conducta de las personas (Puente 2011)
En el condicionamiento operante, el comportamiento es seguido de una consecuencia, y la naturaleza de la consecuencia modifica la tendencia del organismo a repetir el comportamiento en el futuro.
Enfoque cognitivo
El conductismo surge a principios del siglo XX dirigido por un brillante y joven temerario: Jhon Watson (1878-1958). Es un movimiento que surge como una reacción parcial hacia el funcionalismo instituido en los Estados Unidos por Eduard Titchener y su preocupación por el estudio de la conciencia.
Para los conductistas la conciencia no es un objeto de investigación que pudiera soportar los rigores de una ciencia, esto por la enorme dificultad que tiene para ser medido objetivamente. Por consiguiente tal como señala Puente (2011) "si la Psicología pretende ser una ciencia debe parar en su intento por estudiar la conciencia y lo que ocurre dentro de la cabeza de las personas"pág. 39.
El conductismo sustenta su método en la conducta observable lo que queda expresado en los propiostérminos de Watson quien señalaba que la Psicología como la ve un conductista es una rama puramente objetiva y experimental de la ciencia natural, adicionando y sentenciando que su meta teórica es la predicción y control de la conducta (Watson, 1913 citado por Puente 2011)
El conductismo es la filosofía especial de la psicología como ciencia del comportamiento, entendido éste como la interacción entre el individuo y su contexto físico, biológico y social, cubriendo así un amplio rango de fenómenos psicológicos en los planos lingüístico-cognitivo, emotivo-motivacional y motor-sensorial. Para asegurar el futuro, el conductismo ha pasado a través de varias fases de desarrollo de más de medio siglo (Matsos, 1984). Desde el conductismo clásico de Watson, que va desde 1913 a 1930, pasando por el neoconductismo que cubre el periodo de 1930 hasta 1945que se destacó por una desviación del interés empírico hacia una ciencia hipotético-deductiva hasta el neoconductismo de la era presente.
La filosofía especial es una filosofía de la praxis. Como tal, surge de las labores mismas del quehacer psicológico y se encarga de discutir sobre los supuestos, extensiones y posibilidades de su dominio teórico y aplicado, así como de fijar posición y fomentar una actitud no reduccionista (ni fisiologista ni mentalista) para buscar soluciones a los problemas de la disciplina (conductismo radical).
El conductismo depende de una filosofía general de la ciencia en psicología, un asunto que aún no está totalmente dilucidado. Ontológicamente lo definitorio es el materialismo monista y el determinismo. Epistemológicamente para los conductistas post-skinnerianos la filosofía es el "contextualismo", que considera la conducta como "acto en contexto". O sea que ocurre en el marco de una determinada circunstancia cuyo análisis no se puede obviar. En cualquiera de los casos, todas las vertientes filosóficas señaladas tienen claras diferencias con el positivismo lógico, en tanto reconocen un papel destacado a la conformación social del ambiente y del individuo. Asimismo se diferencian del mecanicismo, en tanto consideran en el análisis interrelaciones complejas de variables interactuantes.
Los paradigmas de investigación centrales desplegados son los del condicionamiento clásico y condicionamiento operante, así como sus diversas combinaciones y formas de presentación. Estos paradigmas son equivalentes a los "ejemplares" de Thomas Khun, pues desde sus modos básicos de ocurrencia empírica se desprenden leyes, teorías, aplicaciones e instrumentación juntas.
Paralelamente han emergido gran cantidad de variantes teóricas conductuales que hasta el presente siguen en vigencia, abordando el comportamiento complejo, la personalidad y el lenguaje de diversas maneras, ciñéndose a coordenadas científicas.
Los trabajos de investigación sobre los principios del aprendizaje son el marco sobre el que se han desarrollado múltiples tecnologías de ingeniería del comportamiento, como la Terapia de conducta, la modificación de conducta, el análisis conductual aplicado, e inclusive algunas formas heterodoxas que incorporan otras nociones teóricas y filosóficas (las terapias conductual-cognitivas y las cognitivo conductuales).
Entre las numerosas técnicas disponibles se encuentran las de exposición en vivo (p. ej. reforzamiento positivo, moldeamiento, extinción, castigo positivo y negativo, etc.), las de exposición en fantasía (reforzamiento encubierto, inoculación del estrés, desensibilización sistemática y otras), las de entrenamiento en autorregulación de competencias (autocontrol, manejo de la ansiedad, habilidades sociales, etc.), y de reestructuración racional (p. ej. solución de conflictos, aceptación y compromiso, entrenamiento autoinstruccional, etc.). Es de notar que las técnicas más complejas -en las que suelen intervenir el lenguaje y los llamados repertorios "cognitivos"- incluyen los procedimientos empleados por las más simples.
Representantes del conductismo
Los trabajos de Pavlov fueron precedidos por las investigaciones del fisiólogo ruso Sechenov, que hizo importantes contribuciones sobre la actividad nerviosa superior; descubrió los mecanismos cerebrales reguladores de la conducta no solo involuntaria, sino también voluntaria. A partir de ahí, Pavlov, mediante la técnica del reflejo condicionado, profundiza y amplia el estudio de la actividad cerebral.
El experimento de Pavlov (psicólogo y fisiólogo ruso) abrió las puertas a lo que se conoce como condicionamiento clásico. Marco la relación entre mente y cuerpo. Experimentó con un perro al cual le mostraba la comida al mismo tiempo que tocaba una campana y después de 20 a 40 repeticiones el animal estaba condicionado a segregar saliva al escuchar únicamente la campana sin mirar u oler la comida. Pavlov llamó el fenómeno descrito "Reflejo Condicionado", es decir la salivación era una respuesta condicionada. Involuntariamente el perro segregaba saliva al oír la campana, de la misma forma que hubiese visto el alimento.
Para Watson, toda conducta representa el aprendizaje de respuestas a estímulos particulares y rechazó la noción de diferencias innatas o temperamento. No solo no hay instintos, tampoco existe alguna habilidad que sea trasmitida genéticamente .La mayoría de las emociones son reflejos condicionados, exceptuando algunas respuestas de miedo, ira y amor.
Watson creía que controlando los estímulos del medio ambiente se podía moldear el carácter de las personas en la dirección deseada. Los conductistas explicaban que prácticamente toda conducta es resultado de un condicionamiento, y que el ambiente modela la conducta reforzando hábitos específicos. Por ejemplo darle galletas a un niño para que deje de llorar refuerza (premia) el hábito del llanto. La respuesta condicionada era la unidad más pequeña de conducta, a partir de la cual se podían crear conductas más complejas (Puente 2011)
Realizó experimentos para demostrar sus teorías acerca del condicionamiento de la reacción de miedo en un niño de once meses de edad conocido como el Pequeño Albert.Watson pretendía demostrar cómo los principios del condicionamiento clásico, recientemente descubierto por Iván Pavlov, podían aplicarse en la reacción de miedo de un niño ante una rata blanca.
Albert fue escogido como sujeto de experimentación por su gran estabilidad emocional. Mediante el experimento, pretendía demostrar cómo podía condicionar la reacción de miedo de Albert hacia una rata blanca, que inicialmente no provocaba en el niño ninguna reacción aversiva, cómo podría generalizar esta conducta a otros estímulos similares y, por último, cómo eliminar esta conducta.
Edward L. Thorndike (1874- 1949) amplió los trabajos de Pavlov, realizó sus experimentos en ambientes más naturales, en las que intervenía el aprendizaje por tanteo (ensayo y error). La conducta de ensayo y error se lograba al colocar a un animal en una situación en la que sentía motivado para resolver el problema. Por ejemplo, a un gato hambriento lo metía en una jaula donde veía y olfateaba la comida, debiendo salir de allí para poder alcanzarla. La jaula estaba construida de manea que el animal para escapar tenía que descubrir cómo quitar la aldaba o advertir que determinada conducta haría que el experimentador abriera (Thorndike 1911).
BurrhusF. Skinner (1904-1990) desarrolló sus principales investigaciones en el ámbito de la psicología animal; insistió en la necesidad de llevar los descubrimientos con animales al terreno de las aplicaciones humanas.
La clase de conductismo planteado por Skinner se conoce con el nombre de conductismo radical, no por sus planteamientos filosóficos, sino por sus ideas acerca del papel que la mente ejerce en la conducta de las personas. Para Skinner, el concepto de mente es totalmente innecesario para explicar los comportamientos de la gente. Lo único que necesitamos conocer son los premios y castigos que están afectando a la conducta de las personas (Puente 2011)
En el condicionamiento operante, el comportamiento es seguido de una consecuencia, y la naturaleza de la consecuencia modifica la tendencia del organismo a repetir el comportamiento en el futuro.
Conductismo y educación
Hablar de educación es relacionar dos conceptos fundamentales: el educar, que es el proceso de transformación de datos mediante el análisis, la síntesis y la evaluación de una información recibida; y el aprendizaje, que es un proceso por el cual se adquiere una nueva conducta, se modifica una antigua conducta o se extingue, como resultado siempre de experiencias o prácticas (Pérez Valencia, 2013)
A partir de esos dos conceptos se comenzó el diseño de paradigmas que hicieran más efectivo el aprendizaje de los individuos, especialmente en la educación formal. Así, el primer modelo de paradigma del aprendizaje se basó en los estudios acerca de los seres humanos desarrollados por John B. Watson y B. F. Skinner llamado conductismo, cuyas premisas básicas son el estímulo y la respuesta como determinantes de la conducta.
El paradigma conductista
Hablando de educación, el conductismo señala que el aprendizaje de los individuos debe enfocarse en fenómenos medibles y observables. Los procesos internos como el pensamiento, la motivación o incluso los sentimientos no son científicamente relevantes, pues no se pueden medir y tampoco pueden ser factor para que un estudiante adquiera o no conocimientos. El aprendizaje en el paradigma conductista ocurre solamente cuando se observa un cambio en el comportamiento, si no hay cambio no hay aprendizaje (Pérez Valencia, 2013)
El maestro en el paradigma conductista
El trabajo del maestro en este paradigma consiste en desarrollar una adecuada serie de arreglos de contingencia de reforzamiento y control de estímulos previamente diseñados, entre los que destacan:
El Estímulo Reforzador Positivo, que se presentan después de la emisión de la conducta y que genera un incremento de la frecuencia en la conducta deseada; el ofrecer puntos extras o incluso exentar estudiantes por un gran aprovechamiento académico son claros ejemplos. Lo que se pretende en este caso es que el estudiante se aplique más para lograr ese estímulo.
Extinción, procedimiento que implica el quitar el estímulo reforzador positivo después de la emisión de una conducta contraria a lo que se busca del estudiante. El efecto es el decremento o desaparición de la frecuencia de la conducta reforzada.
Castigo, en este caso se presenta al estudiante un Estímulo Reforzador Negativo después de la emisión de la conducta, una sanción con lo que pretende que el estudiante incremente una conducta de evasión a la conducta errónea. (Pérez Valencia, 2013)
El estudiante en el paradigma conductista
Se ve al estudiante como un sujeto cuyo desempeño y aprendizaje escolar pueden ser arreglados o rediseñados desde el exterior a través de factores instructivos, métodos y contenidos. Solo basta con programar adecuadamente los insumos educativos para que se logre el aprendizaje de conductas académicas deseables. Con esta visión, el estudiante puede aprender cualquier cosa, todo depende de la estimulación y reforzadores adecuados.
Aportaciones del conductismo en la educación
El conductismo, en la educación, es uno de los paradigmas que se ha mantenido durante más años y de mayor tradición; y aún cuando no encaja totalmente en los nuevos paradigmas educativos y ha sido constantemente criticado, entre otras cosas porque percibe al aprendizaje como algo mecánico, deshumano y reduccionista, sin embargo, este paradigma estableció las bases para que nuevas perspectivas del aprendizaje se pudieran desarrollar; el sistema numérico de calificaciones es obra conductista entre otras muchas cosas.
El legado del conductismo consiste en sus aportaciones científicas sobre el comportamiento humano, en sus esfuerzos por resolver problemas relacionados con el moldeamiento de conducta, que si bien no pueden solucionarse totalmente a base de "premio-castigo", nos enseña que el uso de refuerzos pueden fortalecer conductas apropiadas y su desuso debilitar las no deseadas. (Pérez Valencia, 2013)
Utilidad actual del paradigma conductista
Los principios de las ideas conductistas se aplican con éxito en la adquisición de conocimientos memorísticos, que suponen niveles primarios de comprensión, como por ejemplo el aprendizaje de las capitales del mundo o las tablas de multiplicar a través de recursos como son las canciones infantiles. Sin embargo, el paradigma conductista puede tener una limitación importante: que la repetición no garantiza asimilación de la nueva conducta, sino sólo su ejecución, el estudiante puede saberse las tablas de multiplicar pero no necesariamente sabe resolver un problema matemático en el que tiene que utilizar la multiplicación.
También los principios conductistas pueden aplicarse eficazmente en el entrenamiento de adultos para determinados trabajos, donde la preparación estímulo-respuesta es útil e incluso imprescindible, como son el utilizar una computadora o maquinaria, el uso de instrumentación especializada, entre otros.
Como se puede observar, la aportación conductista a la educación continúa vigente, en los programas escolares. Siempre habrá conocimientos que deban ser aprendidos memorísticamente, y ahí es donde las herramientas conductistas pueden ser útiles, sólo se requiere más especialización docente en este sentido. (Pérez Valencia, 2013)
Importancia de los Paradigmas psicológicos centrados en el aprendizaje
Los paradigmas según Kuhn, son visiones o enfoques diferentes, con vocabulario, formalismos y esquemas metodológicos propios, lo que hace difícil la comparación entre ellos.(1) En Psicología existen principalmente dos grandes paradigmas; el de esta disciplina en general y el que se constituye en el campo psicoeducativo propiamente. El primero se conforma de otros paradigmas que nacieron de investigaciones fuera y dentro de los contextos educativos, como el conductismo, y el asociacionismo, entre otros, y se desarrolló con planteamientos descriptivo-explicativos de los fenómenos observados. El segundo surge a partir de las contribuciones de los paradigmas generales de la ciencia, tomar como base la investigación realizada en distintos contextos dedicados a la educación (2), lo que ha hecho posible su problematización desde cada uno de ellos a través de observaciones, investigaciones y propuestas que aumentan los conocimientos en este ámbito. La tarea de maestros y aprendices consiste en reflexionar sobre las aportaciones de los diferentes paradigmas, para establecer líneas de intervención con los que se dé solución progresiva a los nuevos problemas que enfrenta la formación profesional. Esto se logra través de teorías, métodos y técnicas que en el transcurso de la historia constituyen uno de los aspectos en los que las ropuestas
didácticas depositan su confianza para el mejoramiento de la práctica educativa.
Los paradigmas de la Psicología Educativa están contextualizados por el ámbito político, económico y social, el cual promueve la generación de propuestas para el desarrollo de la educación. El reto consiste en que las personas sujetos de aprendizaje, no sólo adquieran información, sino también habilidades para aprender a aprender, a ser, a hacer y a convivir.(4) Esto implica fomentar diversas formas de convivencia que les permitan enriquecer sus habilidades de comunicación y de trabajo cooperativo; su autonomía como aprendices, el análisis crítico de la información que la sociedad del conocimiento propone, además de fortalecer valores ciudadanos y profesionales.
En el proceso de formación, el estudio de dichos paradigmas puede ofrecer a los docentes, los fundamentos teóricos de su actividad teniendo así la oportunidad de reconstruirla de forma intencionada y con plena conciencia. Esto permite crear ambientes y contextos de aprendizaje con dos objetivos fundamentales:
1. Que el alumno logre integrar, interpretar y actuar frente a la diversidad de escenarios que ofrece en este caso, el área de la salud y,
2. Fomentar que cada estudiante logre profesionalmente ser lo que él quiere ser y, en relación con los demás viabilizar su pertenencia al grupo al que aspira.
Los paradigmas psicoeducativos que serán abordados en esta sección en números subsecuentes son: el Cognoscitivo, el Humanista y el Social. En cada uno se revisarán los fundamentos teóricos y las proyecciones para su aplicación, que servirán al profesional desalud en cualquiera de las áreas que se desarrolle. De igual forma, estimulará a la reflexión que conduzca al lector a reconstruir sólidamente su ejercicio académico, con la intención de dar sentido a su pensamiento, aludiendo a la conciencia y por lo tanto a la historia que enriquece día a día, transformando el conocimiento en una clara necesidad de intervención en su realidad educativa (Ramírez, 2010)
Bibliografía
Campos, A. (2013 ¿paradigmas o paradigmatitis? Acerca de los inconvenientes usos de este concepto en la epistemología psicológica. Consultado en: http://www.revistas.ucr.ac.cr/index.php/sociales/article/view/11345/10699
Carpintero, H. (1994) Historia de la Psicología en España. Eudema Universidad.
Kriz, J. (1985) Corrientes fundamentales en psicoterapia. Amorortu Editores.
Luperdi, C. (2010) Paradigmas Psicológicos.
Consultado en: http://www.monografias.com/trabajos58/paradigamas-psicologicos/paradigamas-psicologicos
Leahey, T (2011) Historia de la Psicologia. VI Edición
Martorell, J. Prieto, J. (2010) Fundamentos de la Psicología. Consultado en: http://www.e-torredebabel.com/Uned-Parla/Asignaturas/IntroduccionPsicologia/ResumenManual-Capitulo5.htm
Papalia, D. Wendkos, S. (1997) Psicología. México: McGraw Hill
Pérez, I. (2013) Paradigmas del aprendizaje: el conductismo. Consultado en: http://suite101.net/article/paradigmas-del-aprendizaje-el-conductismo-a12512
Puente, F. (2011) Psicología Contemporánea Básica y Aplicada. Madrid: Ediciones Pirámide
Ramírez, I. (2010) Importancia de los paradigmas psicológicos centrados en el aprendizaje.
Consultado en: http://www.inper.mx/descargas/pdf/Articulo1PARADIGMAS.pdf
Rey, R. (1968) Obras completas. Vol III. Madrid: Ed. Biblioteca Nueva
Rodriguez, A. (1980) Investigación experimental en psicología y educación. México: Ed. Trillas
Tortosa, F (1999) Una historia de la psicología moderna. Madrid: McGraw Hill Interamericana de España.
Autor:
Carlos Luperdi Salgado
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