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Giovanni Gentile

Enviado por miguelcevedo


    Tomado de la obra "Filosofía Jurídica y Política" de Miguel Omar Cevedo Marín

    1. Giovanni Gentile
    2. Los Fundamentos de la Filosofía del Derecho
    3. Frases de Giovanni Gentile

    "El sujeto que conoce se realiza en su propio conocimiento. Mi ser, en el acto en que conoce, no es otra cosa que mi mismo conocer. Y vicerversa: mi conocer no es un conocer que se pueda abstraer de mí, porque él no es otra cosa que el acto mío, esto es, aquél acto en el cual yo, en cuanto conozco, soy todo aquello que soy"

    Giovanni Gentile

    (1875-1944)

    Giovanni Gentile.

    Hijo de Giovanni Gentile y Teresa Curti, nació en Castelvetrano, Provincia de Trapani en Italia el día 26 de mayo de 1875, transcurriendo su infancia en Campobello de Mazara donde estudia en el Liceo Ximenes de Trapani. El último año de sus estudios secundarios, su profesor de griego Gaeta Rota Rossi le sugiere que participe en un concurso para ingresar en la Escuela Normal Superior de Pisa con el tema de "La poesía civil de Pirini y Alfieri", por lo que logra ser admitido en la Facultad de Filosofía y Letras de la referida institución.

    Allí bajo la dirección de Alessandro D’Ancona, Gentle partidario de las ideas hegelianas conoce a Benedetto Croce con quien discutirá sobre el idealismo. En 1923 se adhiere al Partido Fascista.

    Entre sus principales obras tenemos: "L'atto del Pensare come Atto Puro" o "El Acto de Pensar como Acto Puro" (en 1912); "La Riforma della Dialettica Hegeliana" o "La Reforma de la Dialéctica Hegeliana" (en 1913); "La Teoria Generale dello Spirito come Atto Puro" o "La Teoría General del Espíritu como Acto Puro" (en 1916); "Sistema di Pedagogia come Scienza Filosofica" o "Sistema de Pedagogía como Ciencia Filosófica" (en 1916); "I Fondamenti della Filosofia del Diritto" o "Los Fundamentos de la Filosofía del Derecho" (en 1916); "Sistema di Logica come Teoria del Conoscere" o "Sistema de la Lógica como Teoría del Conocimiento" (2 vols., en 1917 y 1922); "La Filosofia dell'Arte" o "La Filosofía del Arte" (en 1931); "Genesi e Struttura della Società è Stato" o "Génesis y Estructura de la Sociedad y del Estado" (publicado póstumamente en 1946). Entre sus ensayos "Rosmini e Gioberti" o "Rosmini y Gioberti" (en 1898); "La Filosofia di Marx" o "La Filosofía de Marx" (en 1899); "Dal Genovesi al Galluppi" (en 1903); "Il Modernismo e i Rapporti tra Religione e Filosofia" (en 1909); "I Problemi della Scolastica e il Pensiero Italiano" o "El Problema de la Escolástica en el Pensamiento Italiano" (en 1913); "Studi Vichiani" (en 1914); "Le Origini della Filosofia Contemporanea in Italia" o "El Origen de la Filosofía Contemporánea en Italia" (3 vols., entre 1917 y 1923); "Il Tramonto della Cultura Siciliana" (en 1918); "Giordano Bruno e il Pensiero del Risorgimento" o "Giordano Bruno y el Pensamiento del Resurgimiento" (en 1925); "Gino Capponi e la Cultura Toscana del Secolo XIX" o "Gino Capponi y la Cultura Toscana del Siglo XIX" (en 1922); "Studi Sul Rinascimento" o "Estudio Sobre el Renacimiento" (en 1923), "I Profeti del Risorgimento Italiano: Mazzini e Gioberti" o "Los Profetas del Resurgimiento Italiano: Mazzini y Gioberti" (en 1923).

    Los Fundamentos de la Filosofía del Derecho.

    En esta obra nos señala que si una realidad moral existe, ella existe en cuanto el hombre mismo la hace existir, ya que su carácter moral consiste en éste su existir como producto del espíritu humano. La filosofía del Derecho gentiliana va a centrarse sobre la existencia del mismo en el espíritu como acto puro, negando tal categoría al hecho, tal como lo defina Legaz y Lacambra cuando señala:

    "El Derecho no es hecho. Del hecho no cabe consideración filosófica. Para el filósofo, el Derecho es categoría, que es un concepto universal, un momento eterno de la vida del espíritu. Y bien la categoría puede, fenomenizarse, convertirse en fenómeno, es sólo en tanto en cuanto es en sí misma categoría, esto es, acto puro del espíritu".

    Pero esta realidad moral que existe ─según Gentile─, es producida por el espíritu que actúa como voluntad creadora del bien y del mal. De otro modo no podría aprobarse como bien ni reprobarse como mal.

    Esta voluntad creadora es la que se dice libre, y como tal no se puede pensar producida ella, por nada ajena a ella misma. De lo que se infiere que no se puede pensar "ex se nata".

    Con relación al Estado, el profesor Giovanni Gentile observa, que antes de Hegel éste ─el Estado─, había sido concebido como algo negativo; pero, Hegel descubre en el mismo su carácter espiritual, es decir, la sustancialidad propia del Estado, que no puede serla, si no es una realidad espiritual.

    El iusnaturalismo ─según Gentile─, había actuado desde un presupuesto individualista con su consecuente contractualismo donde el Derecho Natural es el derecho del individuo frente al Estado. Éste era un derecho que el propio Estado debía reconocer según los iusnaturalistas, por ser preexistente a la existencia misma del Estado.

    Este se concepto se justificaba ─según Gentile─, porque durante y después de El Renacimiento, los individuos vivían dentro de un Estado absolutista y despótico; y se buscaba limitar las pretensiones del Estado. Por eso, el iusnaturalismo perseguía la transferencia de los derechos del Estado al individuo; negándose de esta manera al Estado frente a la libertad de los ciudadanos.

    Evidentemente, durante este período renacentista, y con posterioridad al mismo; la sociedad, si es que ésta podía llamarse así, porque realmente estaba más en presencia de siervos con muchas obligaciones e impuestos que rendir ante el monarca que con derechos de ellos posibles ante el mismo; esta sociedad que jurídicamente se encontraba en "capitis diminutio", no se veía representada de manera alguna ante el poder omnímodo del Estado.

    El flamante liberalismo, y en especial, los revolucionarios franceses, lucharon por imponer los ideales de "libertad, igualdad y fraternidad" ante un Estado que los había olvidado. Se pretendía en consecuencia, la creación de un nuevo Estado partiendo de la negación del existente. De ahí, que la concepción iusnaturalista sobre el Estado haya empezado como lo señala Gentile, del presupuesto de la negación del mismo.

    Hegel, quien vivía en la Alemania prusiana, muy apartada de la realidad francesa, había observado la distorsión que se había generado en el liberalismo, con la metamorfosis jacobina y robespieriana; y posteriormente, con los visos absolutistas de la napoleónica.

    El sistema iusnasturalista revolucionario que había desembocado en un anarquismo, pensaba que era necesario se trascendiera del principio individualista liberal a un principio superior, que llevara al Estado al concepto de Espíritu como autoconciencia, porqué ésta, es en realidad la esencia del individualismo.

    Gentile creía que era incoherente plantear tal autoconciencia en el individuo, y así lo señala cuando observa que:

    "La concepción individualista y materialista es, sin embargo, contradictoria en su tarea de colocar la autoconciencia en el individuo. Quien dice autoconciencia dice espíritu, el que no puede existir en un mundo material. Por eso la multiplicidad es multiplicidad pura y excluye la unidad; y cada elemento de la multiplicidad excluye de sí todos los otros, no siendo sino sí mismo. Particular y nada más que particular".

    De esta manera, cree que en el individualista la sociedad resulta un agregado de individuos humanos, cada uno encerrado en su mundo autónomo y suficiente, sin conexión con los demás, ya que piensa, que tiene todo aquello espiritual que le es natural como el Derecho, la moral, el arte, la religión, el conocimiento, la razón, etc.

    Su concepción individual lo lleva a pensar que él mismo es la historia, por lo que, sin darse cuenta de ello, queda excluido de la misma.

    Hegel en su Fenomenología del Espíritu ─según Gentile─, pensaba que: "…la forma más elemental de conciencia sensible trae en sí un intrínseco germen de autocrítica y de autosuperación en un proceso dialéctico que eleva la conciencia a la autoconciencia y ésta hasta el espíritu, y éste, de grado en grado hasta la esfera del saber absoluto, pasando a través de todas las formas (morales, jurídicas, religiosas, artísticas) de la vida social e histórica".

    Para Hegel, cualquiera que sea la forma del Estado, que la conciencia liberal desde el punto de vista individualista tienda a realizar, éste será considerado siempre como una negación de la libertad. Por ello, considera afirmativamente Gentile a la eticidad como sustancia del Estado cuando la define de la siguiente manera: "La sustancia consciente de sí, en la que el espíritu, esto es, el individuo, obtiene su concreción, es sustancia ética".

    El Derecho para Gentile ─o toda forma jurídica─, está conectado con el Estado o la política. El primero no es sino un reflejo o consecuencia de lo segundo. De ahí que afirme: "Dada la relación entre Derecho y Estado o política, es evidente que no es pensable una forma de Derecho que no sea la proyección de una forma de Estado.

    Dentro de esa conexión, surge una superación al individualismo liberal que no es otra que la del Derecho Corporativo".

    Esta subordinación de lo jurídico al Estado es explanado por Gentile cuando explicita: "Así el Derecho Corporativo es el Derecho propio y característico del Estado Corporativo. La formación jurídica es siempre ésa. Cambia el Derecho en función de la nueva actitud del Estado que, con la corporación niega el particularismo e individualismo liberal de la economía, o sea del abstracto momento del interés.

    Sin duda conserva al individuo como centro del interés (propiedad y libertad de iniciativa), pero, profundizando el concepto del interés, o sea el concepto mismo del individuo, advierte y reconoce los vínculos esenciales del individuo con la sociedad nacional, e instaura, por lo tanto, la conciencia de la universalidad inmanente en la voluntad del mismo individuo, es decir, levanta al individuo de su empírica particularidad a la universalidad esencial que confiere a su acción un valor moral y por eso político; o mejor, más intensamente moral y más enérgicamente político".

    De esta manera, el Estado hegeliano, Estado ético como sustancia, que trasciende la negación que del mismo realizaron los revolucionarios franceses, surge ante aquel Estado absolutista y despótico heredado de El Renacimiento; pero que a su vez, era reducido a tan sólo un "laissez faire, laissez passer", subordinado a los intereses egoístas e "intuitu personae" del individuo, que se presentaba dentro de una receta llamada iusnaturalismo, es llevado a una mayor y superior expresión en el Estado Corporativo.

    El Derecho que surge del mismo, llamado Derecho Corporativo, viene a ser acertadamente como lo expone Gentile, el "desideratum" o paradigma de sociedad que en forma jurídica el espíritu ansía aspirar.

    Gentile tuvo la fortuna de poder habitar dentro de una sociedad corporativa que le pudiera corroborar en experiencia propia o vivencia personal de lo que estaba diciendo. Es decir, lo que decía lo sentía, y lo que sentía, lo decía. Pensaba que su vida era un testimonio de un sistema corporativo en toda su expresión, era un testigo de honor dentro de una hermosa vivencia corporativa. Se consagra en él (Gentile), la voluntad que quiere, y así lo manifiesta cuando exclama: "El carácter corporativo es un reflejo del carácter más puramente moral y político del Estado".

    Frases de Giovanni Gentile.

    "No es posible concebir el mundo moral sin concebir el espíritu humano como actividad creadora, porque el mundo moral, o sea el conjunto de todas las acciones que se presentan a nuestro espíritu como susceptibles de una valoración que las apruebe o las desapruebe, puede solamente ser valorado si se le considera como debido absolutamente a la actividad del espíritu, como aquello, que es tal cual el espíritu lo ha querido".

    "Ni el efecto se puede desprender de la causa ni la causa del efecto, porque no hay consuelo sin que un dolor sea aliviado, ni hay un homicidio sin la muerte de un hombre. Pero causa y efecto constituyen un solo acto: el acto completo de la voluntad".

    "El optimista no niega el mal sino lo absoluto de éste, o sea, hace de él un elemento del bien; así como el pesimista, por el contrario, hace del bien un elemento del mal, y su contraste consiste solamente en el modo de concebir el resultado total de la vida".

    Miguel Omar Cevedo Marín