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9 Microrrelatos

Enviado por Claudio A. Cafiero


Partes: 1, 2, 3

    1. La maldición de Satur
    2. Obediencia debida y punto final
    3. R4
    4. Atractiva
    5. Sobredosis sanadora
    6. El aprovechador
    7. Aedes aegypti
    8. Carta a Don Quijote de la Mancha
    9. Grande, duro, rojo y poderoso

    PRÓLOGO

    En esta compilación de mi autoría encontrarán 6 microrrelatos del realismo: La Maldición de Satur; Obediencia Debida y Punto Final; R4; Atractiva; Sobredosis Sanadora y El Aprovechador (relato de horror).

    También del género fantástico incluí 3 obras: 1 relato llamado Aedes Aegypti perteneciente a la ficción futurista; 1 relato de fantasía, Carta a Don Quijote de Mancha; y –para finalizar– 1 cuento de hadas titulado Grande, Duro, Rojo y Poderoso.

    Alejandro Cafiero Vera

    1. LA MALDICIÓN DE SATUR

    Fue en la isla –cuando Jorge y Ariel cortaban leña para vender en la ciudad– que se encontraron con un murciélago al cual vinieron a llamar Satur.

    Hambrientos de herejía clavaron al animal con sus alas abiertas sobre un corteza de curupí y le dieron a fumar un cigarro antes de abandonarlo.

    De regreso por el río con la canoa cargada de leña, todo transcurría como era habitual. En eso la lancha de Prefectura pasó cerca produciendo una oleada que hizo dar vuelta a la embarcación haciendo que los leñadores perdieran su carga de leña y tuvieran que pasar el resto del día rastreando el ancla, las hachas y demás elementos que llevaban.

    Según dicen fue "la maldición de Satur" la responsable de su desgracia.

    2. OBEDIENCIA DEBIDA Y PUNTO FINAL

    –¡A estos perros habría que matarlos a todos! –comentó el jefe de gendarmería al ver la habitual jauría de canes vagabundos en la zona portuaria.

    Con tiempo, el negro López preparó una jugosa chuleta para llevar al trabajo. Ya en su puesto de vigilante, silbando y mostrándole la carne con la mano izquierda, atraía –uno a uno– a los perros hasta tenerlos enfrente. Entonces estrellaba su cachiporra (que con la mano derecha escondía tras su espalda) en la cabeza del mejor amigo del hombre. Cuando no quedó ni uno vivo, los apiló en fila india brindando una macabra exhibición de su hazaña.

    –¡Uy! ¿Qué pasó con los perros? –preguntó el jefe sorprendido e impresionado al percatarse de aquella herejía.

    –Usted dijo que había que matarlos –argumentó orgulloso el negro López, atribuyéndose el cumplimiento de la orden.

    –Yo dije nomás que "habría que matarlos a todos", no "que los maten". ¡Usted cómo interpreta…! Tergiversa que da calambre –manifestó el superior lamentando lo ocurrido.

    El negro quedó en silencio, feliz de haber tenido esa oportunidad, que, como tantas otras, aprovechaba en su diario proceder.

    Una vez más el abuso de autoridad estaba a la orden del día en una institución garante de la seguridad.

    3. R4

    Christopher se agachó un poco, colocándose debajo de la barra. Luego se enderezó sacando la pesa del soporte. Mirándose en el espejo todo el tiempo comenzó a ejecutar el ejercicio muy concentrado. Parecía tener la idea fija en potenciar su fuerza muscular "cueste lo que cueste", y, por más que había otras personas en el gimnasio, no las veía: sólo era él y la carga.

    Después de la segunda repetición se quedó ligeramente sin aire y tuvo una sensación de mareo. Fiel a su propósito continuó con la serie. Ahí ocurrió el trance en que pasó de estar concentrado en el mundo real, a estar en otro mundo, desconocido para muchos pero existente en las prácticas de powerlifting. Es decir, pasó de R3 (el espacio real de 3 dimensiones) a R4, un sitio imaginario accesible mediante grandes dosis de esfuerzo.

    Al finalizar la quinta repetición colgó la barra y se sentó. Instantes después empezó a ver a todos: "regresó", pero quiso volver a R4 y se paró para realizar una nueva serie.

    Partes: 1, 2, 3
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